
Detuvieron a los homicidas de Peralta
Para los investigadores, seis de los 17 detenidos ayer fueron los autores materiales del asesinato del chico de El Jagüel
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Los supuestos autores materiales del secuestro y asesinato de Diego Peralta, el chico de El Jagüel que apareció muerto tras 39 días de cautiverio el 12 de agosto último, fueron detenidos ayer por personal de la Brigada Antisecuestros de la policía bonaerense.
Tras realizar veintisiete allanamientos en distintos puntos del conurbano bonaerense, el comisario Angel Casafus, titular de la Dirección General de Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad bonaerense, confirmó que la banda acusada del secuestro y posterior homicidio había quedado desarticulada (ver aparte).
Como resultado del gigantesco operativo, en el que intervinieron unos 2000 efectivos entre policías y gendarmes, fueron detenidas 17 personas, de las cuales seis están implicadas directamente con el crimen de Peralta, según las fuentes policiales.
También fueron detenidos dos policías de El Jagüel, la localidad del partido de Esteban Echeverría donde vive la familia Peralta. Uno de ellos es el ex jefe de calle de la zona, el sargento Miguel Giménez, que fue aprehendido por la declaración de un testigo de la causa que los involucró "en el robo de una moto", dijeron los investigadores.
"Entre los detenidos están los autores materiales del secuestro y asesinato de Diego Peralta, pero no existe personal policial con relación directa con este crimen aberrante que preocupó a toda la ciudadanía", aclaró el comisario Casafus al concluir los allanamientos.
Diego Peralta fue secuestrado el 5 de julio último en la localidad de El Jagüel por delincuentes que, vestidos como policías, interceptaron el remise en el que se dirigía a la escuela.
A pesar de que su familia pagó un rescate de 2000 dólares y 9000 pesos, el chico apareció muerto tras 39 días de angustia en una tosquera de Ezpeleta, partido de Quilmes. El resultado de la autopsia que se le practicó permitió establecer que el joven murió de diez puñaladas, efectuadas con un cuchillo dentado (tipo tramontina) y que los puntazos mortales fueron asestados por una persona zurda.
Según confirmaron a LA NACION fuentes de la investigación, los integrantes de la banda fueron detenidos en las villas Luján, de Quilmes, y El Matadero, de Bernal, dos asentamientos ubicados al costado de la Autopista Buenos Aires- La Plata. En alguna casa, de las que ayer allanó la policía, Diego Peralta fue asesinado porque reconoció a alguno de sus captores.
Al enterarse de las detenciones, Emilse Peralta, la madre de chico asesinado, dijo que los secuestradores de su hijo "merecen estar muertos".
El padre de Diego, Luis, y su hermana, Romina, recorrieron ayer las zonas para reconocer objetos que pudieron pertenecer al adolescente.
Zona violenta
En el operativo, en el que intervinieron unos 2000 policías y gendarmes, se allanaron 27 domicilios situados en El Jagüel, del partido de Esteban Echeverría; San Francisco Solano, Bernal y Ezpeleta, del partido de Quilmes; Villa Martelli y Munro.
En los barrios de emergencia registrados, las fuerzas de seguridad debieron trabajar en un clima hostil. Mientras se producían procedimientos en San Francisco Solano, los efectivos policiales fueron agredidos a pedradas por los habitantes del lugar.
Cerca de las 4, los uniformados llegaron a la villa El Matadero, situada en la intersección de las avenidas Caseros y Cevallos, en Bernal, partido de Quilmes.
Según fuentes policiales, dos de los delincuentes capturados allí confesaron ante los testigos y los policías su culpabilidad en el asesinato del chico.
En este asentamiento fue capturada también una mujer, conocida como "La Gorda Rosita". El otro lugar en el que cayeron los supuestos asesinos de Peralta fue la villa Luján, situada en la bajada de la Autopista Buenos Aires-La Plata de la avenida España, en Quilmes. Según vecinos de la zona, el lugar es conocido porque bandas de delincuentes suelen "cobrar peaje" a los que quieren ingresar y descender de la autopista.
Allí la policía irrumpió en cinco de las precarias viviendas y detuvo a un joven de 22 años, identificado por sus vecinos como Ignacio, en una vivienda de la calle Lora al 900, donde vivía con sus padres y tres hermanas. Cuando fue capturado, unas 70 personas del barrio, trepadas a los techos, gritaban para que los liberasen.
"Fuerza, Nacho. El barrio te apoya", clamaron sus amigos, mientras golpeaban la camioneta policial que lo llevó a su lugar de detención.
Entre los que lo defendían se encontraba su novia y un amigo que, con una hoz en su bolsillo, amenazó a los uniformados. "¡¿Qué pruebas tienen?! No se lo lleven", gritó.





