
Diálogo en Buenos Aires: hoy más que nunca
Por Pedro Del Piero Especial para lanacion.com
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Seguiremos insistiendo hasta el cansancio en la necesidad de construir consensos políticos para montar escenarios ganador-ganador en el área metropolitana de Buenos Aires. Lo hemos definido como requisito previo e ineludible del tantas veces reclamado sistema de coordinación interjurisdiccional para la gobernanza de la gran ciudad. Sabemos que por complejidad y dimensión la agenda metropolitana reclama atención de múltiples autoridades y jurisdicciones.
Por eso decimos hoy: muy bienvenido el diálogo. Además de ser un componente central de la política, el diálogo en la gran Buenos Aires es imprescindible porque sin diálogo: ¿cómo se hace para coordinar la atención primaria de la salud?; ¿cómo se consigue dar batalla a los determinantes ambientales y socioeconómicos que enferman y matan, sobre todo a los más pobres?; ¿cómo se logra implementar un sistema de transporte público eficaz y de amplia cobertura que desaliente el uso del automóvil?; ¿cómo se puede combatir eficazmente al crimen organizado?; ¿cómo se consigue evitar que la basura nos contamine?; ¿cómo llegar a sanear los ríos Matanza-Riachuelo y Reconquista?; ¿cómo recomponer planificadamente el uso y ocupación del suelo y los espacios verdes?; ¿cómo acelerar la expansión y cobertura universal de agua y cloacas?; ¿cómo lograr para la metrópolis mayor equidad y mejor competitividad regional?
El 28 de junio el electorado mandó a toda la dirigencia política a dialogar, lo que produjo de inmediato una "pandemia" de diálogo. Ahora bien, dialogar no es la foto y el apretón de manos; mucho menos es sentarse y hacer como que se escucha. Dialogar es manifestar cada uno lo que piensa, siente y pretende, y discutir en la búsqueda de avenencia, entendimiento o conformidad.
Pero ¿sobre qué y para qué se dialoga? Creemos que hay que dialogar sobre las demandas urgentes de una agenda concreta, para encontrar soluciones y decidir su inmediata implementación. No hay espacio ni lugar para dilaciones. Incluso en las comunidades con larga tradición de convivencia democrática los diálogos políticos discurren sobre la agenda urgente. Qué decir en nuestra joven democracia al calor de la intemperancia que nos caracteriza.
Lo que está claro es que no se trata de una charla de amigos donde coincidimos o disputamos sobre el club de nuestros amores y luego acordamos adónde vamos a comer. Este es un diálogo de intereses, de poder, de proyectos de país, de puja distributiva y por lo tanto inevitablemente conexo con el conflicto que siempre anida en lo social y lo político. La buena alquimia estará en minimizar los costos del conflicto y lograr coincidencias para seguir disputando poder, pero haciéndolo desde avances beneficiosos para todos. Es lo que llamamos escenarios ganador-ganador o políticas de Estado.
O alguien duda de que serán calurosamente aplaudidos todos sus gobernantes si la ciudad y la Provincia de Buenos Aires ponen en marcha un sistema de gestión integral del ciclo de residuos domiciliarios, desde el origen a la disposición final, que supere de una buena vez la gestión vigente que sólo se ocupa de enterrar basura en condiciones ambientalmente ruinosas. Esto es posible hacerlo de inmediato acordando dichos gobiernos dos decisiones centrales: a) la creación de la Agencia Ambiental Metropolitana de Residuos, con funciones de garante operativo del sistema y asistente de todos y cada uno de los responsables de generar, recuperar, reciclar, recoger y disponer; y b) la ejecución de una campaña metropolitana de residuos, de largo alcance, destinada a promover conciencia ciudadana, a informar exhaustivamente a los vecinos y a contribuir al monitoreo del sistema.
O alguien duda de que si la Nación transfiere las competencias que aun conserva sobre el transporte de personas a una Autoridad Metropolitana de Transporte (como funcionan en las grandes metrópolis) se lograría más eficacia operativa y compromisos efectivos de los gobiernos locales. También es posible hacerlo de inmediato promoviendo la adecuación de la Ley 25.031 para que funcione el Ente Coordinador del Transporte Metropolitano (Ecotam).
Los mencionados son dos ejemplos de posibles resultados inmediatos que harían funcionar consensos que los hoy gobernantes lograron ayer nomás en el llano o en felices coincidencias legislativas. Pareciera que hoy les dificultan hacerlo las modalidades vigentes para ejercer el poder, qué lástima. Y nos preocupa, porque los señalados son ejemplos muy elementales de coordinación en temas muy trabajados y debatidos.
La agenda es más extensa y las cuestiones que no pueden ser resueltas por las jurisdicciones por sí solas conforman una malla compleja. La gobernabilidad metropolitana necesita decisiones estructurales de mediano y largo plazo sólo abordables con éxito si se planifica en la escala correcta y centralizadamente.
Región metropolitana. De esto también hay que dialogar, discutir y por supuesto acordar si se va a usar las herramientas institucionales disponibles en beneficio del buen gobierno. Nos referimos a la posibilidad de crear la Región Metropolitana Buenos Aires "para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines", como reza la Constitución Nacional en el Artículo 124.
Sería el modo natural de establecer una coordinación efectiva y plasmar la voluntad común de instituir un ámbito permanente destinado a la generación de sucesivos acuerdos sobre cada tema de la agenda metropolitana; un espacio de gobernabilidad.
Para esa progresiva construcción de acuerdos es necesario adoptar una plataforma de planeamiento porque las decisiones metropolitanas son sustantivamente de mediano y largo plazo. Por eso deben tener rumbo. Hay que determinar una ruta desde un punto de partida a un punto de llegada y definir un plan que, valuando los recursos disponibles, organiza las acciones para el buen éxito.
Esto es planificar. Aunque no tenga gobierno -formal e institucionalizado- el área metropolitana de Buenos Aires debe planificar su rumbo como sujeto colectivo desde su identidad comunitaria.
No tenemos dudas de que es posible porque muchas metrópolis del mundo consiguieron grados importantes de planificación centralizada y ejecución descentralizada respetando plenamente las jurisdicciones que las componen. Y le ha ido muy bien a su gente porque lograron mejor calidad de vida y a sus gobernantes porque legitimaron su desempeño.
Por todo ello desde la Fundación Metropolitana sostenemos la necesidad de crear, en el marco de la Región Metropolitana Buenos Aires, la Agencia Metropolitana de Planificación como órgano de apoyo a la misma en dos aspectos centrales: a) el planeamiento estratégico participativo con trabajo en redes e idoneidad técnica, y b) la generación de sucesivos acuerdos sobre cada tema de la agenda.
La virtud central de la Agencia deberá ser su capacidad de articulación, como por ejemplo: a) gestionar un amplio sistema de participación de las organizaciones libres del pueblo con especial énfasis en las organizaciones representativas de intereses colectivos; b) administrar un sistema de colaboración científica y un banco de información y proyectos de libre acceso y recepción; c) desempeñar la función de secretaría ejecutiva de la Región en el seguimiento del Plan de Trabajo Metropolitano aprobado por el Consejo; d) coordinar intercambios con las áreas de planeamiento de todos y cada uno de los distritos y jurisdicciones que integran la Región; e) vincular su accionar con unidades y/o áreas de planeamiento de las metrópolis.
Finalmente señalamos como indicativos de oportunidad que Buenos Aires registra experiencias de coordinación muy útiles para saber que se debe hacer y que no: Mercado Central, Ceamse, Ecotam, Acumar, Corporación Antiguo Puerto Madero, Etoss/ERAS, entre otras. En el mismo sentido también exhibe recientes aportes de planeamiento entre los que mencionamos el Plan Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires, su Plan Urbano Ambiental, los lineamientos estratégicos para la Región Metropolitana Buenos Aires elaborados en la provincia de Buenos Aires y el Plan Estratégico Territorial del gobierno federal.
Hace dos siglos, aquí en Buenos Aires, la comunidad se ponía de pie, comenzaba a construir su soberanía y comenzaba a gobernarse por si misma. El Bicentenario nos convoca a todos a movilizar nuestra conciencia ciudadana y nos llama a asumir las responsabilidades que la vida gregaria nos impone.
Por eso desde nuestro lugar pedimos a las autoridades que tengan más percepción de unidad de gestión metropolitana y en parafraseo libre de Ortega y Gasset les decimos: "¡Gobernantes, a las cosas!" De vuestra voluntad depende una mayor y mejor gobernabilidad del Área Metropolitana Buenos Aires que si se logra seguramente permitirá lograr una sociedad más inclusiva y equitativa.
El autor fue senador nacional y es presidente de la Fundación Metropolitana




