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El nuevo polideportivo del Colegio Nacional Buenos Aires ubicado en Juana Manso y Trinidad Guevara, Puerto Madero. 
28/08/2026.

El Colegio Nacional de Buenos Aires inauguró un nuevo polideportivo en Puerto Madero

El nuevo edificio se construyó en el Campo de Deportes que la institución dependiente de la UBA tiene desde 1914; está rodeado de edificios de lujo y frente a la Reserva Ecológica

El nuevo edificio se construyó en el Campo de Deportes que la institución dependiente de la UBA tiene desde 1914; está rodeado de edificios de lujo y frente a la Reserva Ecológica

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Hasta comienzos de la década del 90, ir al Campo de Deportes que el tradicional Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) tiene en Puerto Madero era una verdadera aventura para los alumnos. La zona estaba abandonada, ya que la infraestructura construida a fines del siglo XIX había quedado rápidamente obsoleta y sus operaciones se mudaron al Puerto Nuevo.

Los docks naranjas, los silos, las grúas sin uso eran la escenografía de un paisaje brumoso que por la mañana resultaba fantasmal. Para los chicos y sobre todo para las chicas, el acceso era inseguro. Los colectivos y el subte los dejaban en la avenida Alem y desde allí debían caminar varias cuadras y cruzar puentes para llegar a hacer gimnasia.

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Dos ovejas eran las encargadas de mantener corto el pasto de las dos canchas de fútbol del complejo, donde también se jugaba al básquet, vóley y handball, entre otros deportes. Para almorzar, los adolescentes no tenían muchas opciones, comían las hamburguesas que preparaban Juan y su mujer, los cuidadores del predio.

Puerto Madero antes de la renovación
Puerto Madero antes de la renovación

Todo cambió cuando el presidente Carlos Menem cedió las 170 hectáreas del antiguo puerto en desuso a la Corporación Antiguo Puerto Madero (CPM, una sociedad anónima cuyos únicos accionistas son, en partes iguales, el Estado Nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) para que se encargara del desarrollo urbano del barrio. Ya hacia 1994, comenzaron a reciclarse los primeros edificios, que se usaron para viviendas y restaurantes. Incluso llegaron las cadenas de helados y hamburguesas.

Entonces empezó un largo conflicto entre el Colegio y la Corporación para dirimir a quién pertenecía el terreno. Alumnos, graduados y autoridades académicas se pusieron en pie de guerra para defender el Campo de Deportes. Incluso Menem se refirió públicamente al tema y dijo que los chicos peleaban por “un potrero”.

Carlos Menem demuele un viejo edificio en Puerto Madero
Carlos Menem demuele un viejo edificio en Puerto Madero
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El predio en el Dique 4 era usado desde 1914 por el CNBA, e incluso una ley nacional de 1935 ratificaba que el lugar pertenecía a la institución dependiente de la Universidad de Buenos Aires, pero el enorme valor del terreno hizo que la disputa creciera y llegara a la Justicia. Mientras tanto, el barrio se convirtió en el más caro de Buenos Aires, con edificios y negocios de lujo.

En 2012, la Justicia falló a favor del Colegio y la disputa legal llegó a su fin. Las nuevas camadas de alumnos siguieron haciendo deporte en un espacio, situado frente a la Reserva Ecológica de Costanera Sur, que quedó rodeado de gigantescas torres.

La relación entre el CNBA y la Corporación fue mejorando, hasta que finalmente firmaron un convenio por el cual la CPM se haría cargo de la construcción de un centro deportivo en el predio, en cumplimiento de una ley nacional y otra porteña, que la obligan a invertir una parte de sus ganancias en educación pública.

La obra duró dos años y el 20 de agosto pasado se inauguró el edificio, con la presencia de exalumnos destacados, como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, el diputado Martín Lousteau, el senador Mariano Recalde, el legislador porteño Matías Lammens y el expresidente de River Rodolfo D’Onofrio.

La cancha de básquet, donde también se puede jugar vóley y handball
La cancha de básquet, donde también se puede jugar vóley y handballHernan Zenteno - La Nacion
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La obra abarcó una intervención integral de 12.500 m² realizada en el predio histórico del Campo de Deportes. El edificio, de 16 metros de altura, cuenta en su planta baja con una cancha cubierta de madera con medidas reglamentarias y tablero electrónico para la práctica de básquet, handball y vóley, con gradas retráctiles con capacidad para 300 espectadores.

El nuevo centro deportivo

   

Los niveles superiores incluyen un gimnasio aeróbico con vistas hacia el área deportiva, vestuario, una sala de usos múltiples y una sala de profesores. La terraza tiene una cancha de hockey de césped sintético rodeada de áreas parquizadas y sectores de descanso, accesible a través de una rampa perimetral que abraza el edificio en tres de sus caras.

Las dos nuevas canchas se integran a las cinco canchas de cemento del playón deportivo exterior y las canchas de césped natural de fútbol 9 y hockey, que fueron renovadas.

El Campo de Deportes está rodeado de edificios
El Campo de Deportes está rodeado de edificiosHernan Zenteno - La Nacion
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El polideportivo tiene ascensor y aire acondicionado frío-calor, por lo que los jóvenes pueden hacer deporte a una temperatura agradable todo el año. Además, las clases ya no se suspenden por lluvias.

Valeria Bergman, rectora del histórico colegio (al que asistieron los premios Nobel de Medicina Bernardo Houssay y de la Paz Carlos Saavedra Lamas y los presidentes de la Nación Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Marcelo Torcuato de Alvear y Agustín P. Justo), acompañó a LA NACION en una recorrida por las nuevas instalaciones.

“La verdad que es un orgullo. Es una obra maravillosa, estoy feliz, muy contenta. Con toda la situación que atraviesa nuestro país, lo que pasa con la ley de Financiamiento Universitario, poder haber hecho este logro nos llena de orgullo”, comenta la máxima autoridad del Colegio, visiblemente emocionada.

Mientras habla, se escucha de fondo el ruido de las máquinas trabajando en un hotel de primera categoría que están construyendo al lado y que seguramente le quitará un poco de luz al campo.

La jefa del Departamento de Educación Física, Liliana Suárez, la rectora, Valeria Bergman, y Rodrigo Feller, director del predio, en la terraza del polideportivo
La jefa del Departamento de Educación Física, Liliana Suárez, la rectora, Valeria Bergman, y Rodrigo Feller, director del predio, en la terraza del polideportivo Hernan Zenteno - La Nacion
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Bergman comenta que al Campo de Deportes asisten 2500 alumnos del CNBA. La actividad comienza a las 7.45 de la mañana y finaliza a las 17.30. “Las canchas no paran nunca. El centro deportivo funciona de lunes a lunes, porque los sábados tenemos campeonatos y los domingos vienen los exalumnos a jugar a la pelota”, cuenta la rectora.

Nadie sabe cuál fue el destino de las ovejas, pero hoy el césped de las canchas se cuida de manera más profesional. “Se hace una tarea de reacondicionamiento del pasto dos veces al año, se vuelve a sembrar y se mantiene con riego automático”, informa Liliana Suárez, vicerrectora del turno tarde y jefa del Departamento de Educación Física.

La cancha de hockey en la terraza del edificio
La cancha de hockey en la terraza del edificioHernan Zenteno - La Nacion

Suárez se ilusiona con que las nuevas instalaciones seguramente mejorarán el rendimiento de los chicos del CNBA, que ya obtienen buenos resultados en los intercolegiales. La docente cuenta que la expectativa es crear una liga de escuelas estatales.

En el Campo trabajan 30 personas, entre docentes y no docentes. La profesora de handball es Sofía Dragonetti, que viene de salir campeona mundial con la selección argentina de beach handball.

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La vicerrectora destaca que ya en la semana de la inauguración fueron a participar de un evento deportivo chicos del colegio San José de Calasanz. “Ahora todo el mundo quiere venir a nuestras canchas”, bromea. La Asociación Argentina de Aikido pidió alquilar el gimnasio para hacer un torneo.

En medio del recorrido, chicos que hacen básquet llegan para entrenar por primera vez en el gimnasio. “Estoy orgulloso, es muy lindo, me pone contento, el cambio es muy radical, antes jugábamos al aire libre, en el playón”, asegura Baltazar, que cursa segundo año. “Es emocionante, impresionante”, completa uno de sus compañeros, Facundo.

Afuera, chicas juegan al vóley al sol. Eva y Esmeralda, también de segundo año, cortan la práctica para charlar y dar su opinión sobre el nuevo polideportivo. “Me encanta, además, el año pasado no teníamos la posibilidad de jugar en un lugar techado. Toda la experiencia es re nueva, está hermoso y es mucho mejor hacer deporte ahí”, cuenta Eva, también de segundo año. “A nosotras no nos gustó correr nunca (risas), pero ahora es mucho más divertido, parece más profesional, te dan más ganas de jugar”, cierra Esmeralda.

En el subsuelo del Colegio, ubicado en la calle Bolívar, en la Manzana de las Luces, los alumnos, que desde hace décadas entran a la institución después de pasar un severo examen de ingreso, también tienen una pileta climatizada para hacer natación.

Una vista desde la terraza del polideportivo
Una vista desde la terraza del polideportivoHernan Zenteno - La Nacion
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La obra duró dos años y fue construida y financiada por la Corporación Puerto Madero en cumplimiento de la ley, que la obliga a desarrollar la infraestructura del barrio e invertir en educación. Para ello, firmó un acuerdo con la UBA.

“El proyecto del edificio tenía que ser contextual con las nuevas construcciones vidriadas de Puerto Madero y a su vez integrarse con el paisaje de la antigua Costanera Sur y la Reserva Ecológica”, señala Marcela Suárez, exalumna y directora de la obra.

RECUERDOS DEL VIEJO CAMPO

El campo de deportes del CNBA en los años 30 del siglo pasado
El campo de deportes del CNBA en los años 30 del siglo pasado

Rodolfo D’Onofrio cursó en el Colegio entre 1960 y 1965. Iba al turno tarde y practicaba fútbol y rugby en el Campo de Deportes. En diálogo con LA NACION recuerda que en esa época el puente que usaban para llegar “tenía muchos problemas” y los jóvenes debían a menudo “cruzar en bote”.

“En ese momento no había edificios ni nada por el estilo. Lo tuvimos que defender a muerte porque tiene un valor incalculable. Yo vivía en Ramos Mejía y me tomaba el tren hasta Once, el subte A hasta Plaza de Mayo y después caminaba hasta el campo. En esa época cada dos por tres había un golpe de Estado y más de una vez nos encontrábamos con soldados escondidos atrás de las plantas”, rememora el expresidente de River.

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Respecto a cómo era el lugar, D’Onofrio asegura: “Solo estaba el campo con un lugar para vestuario. Había muy pocas mujeres, era la segunda camada que entraba. El nuevo polideportivo es excelente, una obra magnífica, el Colegio se lo merecía, me llena de orgullo que sea del Colegio, es muy importante”.

El Campo de Deportes a comienzos de los 90, sin edificios alrededor
El Campo de Deportes a comienzos de los 90, sin edificios alrededor

Por su parte, Marcela Suárez recuerda que cuando cursó la secundaria en el CNBA, entre 1981 y 1985, Puerto Madero estaba separado del resto de la Ciudad por una reja perimetral, que recién se demolió en los noventa.

Durante los últimos años de la dictadura, acceder a la vieja zona portuaria no era tan fácil: “En los accesos había puestos de Prefectura con barreras, los guardias te tenían que ver que venías con un bolsito y te identificaban como estudiante, porque el puerto no estaba abierto para todos, y caminabas entre los galpones, donde había algunos movimientos portuarios, pero no los principales”.

La arquitecta y gerente de Proyectos de la CPM cuenta que en primer año tenía que hacer todos los deportes, pero luego eligió handball. Las chicas tuvieron que insistir para que se creara un equipo femenino de básquet, que por ese entonces no existía.

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Súarez remarca lo que significó para ella liderar una obra tan importante para el colegio en el que estudió: “Fue un desafío profesional lindo, porque estamos acostumbrados a otras obras, pero tiene esa cuota de que sabés que estás en un lugar de pertenencia”.

Las tribunas de la cancha de básquet
Las tribunas de la cancha de básquetHernan Zenteno - La Nacion

El legislador porteño y expresidente de San Lorenzo Matías Lammens cursó el secundario en el CNBA entre 1993 y 1998, por lo que fue testigo de la transformación de Puerto Madero.

“En el 93 estaban todos los docks abandonados e íbamos de noche a pintar el nombre de la división (la Segunda) en las paredes. Era una boca de lobo y el riesgo era que te viera Gendarmería”, rememora entre risas.

“En el último año ya era totalmente diferente, nos quedábamos dando vueltas, comiendo, tomando algo ahí”, recuerda Lammens, que practicaba fútbol en el Campo y jugaba los sábados las Olimpiadas interdivisionales con la camiseta del Milan.

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Hoy, el expresidente de San Lorenzo sigue yendo a jugar los domingos al torneo de exalumnos con el equipo Vasco Viejo, que comparte, entre otros, con el periodista deportivo Guido Vercovich.

Allí se enfrenta con otros excolegas, como el ministro de Producción de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, y el actor Diego Peretti. El ministro de Desarrollo bonaerense, Andrés “el Cuervo” Larroque, que iba al colegio con la camiseta de San Lorenzo y era muy buen jugador, dejó de ir hace un tiempo.

“Para los pibes es un golazo”, resume el legislador, que remarca “el profundo agradecimiento” que siente por el colegio, para el que el año que viene hará el curso de ingreso su hija Ana.