
En el Cludias, funcionan una feria que abastece a la zona y espacios deportivos; el esfuerzo de una familia por sacarlo adelante
Será llegar al Club Cludias, y empezar a morder arrojados al hambre, o la ansiedad, ante una mercadería recién llegada de los campos que circundan a Banfield –en Lomas de Zamora–, y otros más lejanos; y ahí estamos (el equipo enviado de LA NACIÓN) ante una dinámica de mercado popular que permite degustar in situ: los quesos ahumados, los ajíes encurtidos, la variedad de mermeladas, las empanadas, los chorizos, los baguetines rellenos de queso y cebolla, y salamín, a mil, dos mil, tres mil pesos –lo máximo– por unidad; es aquí, donde conviven medias térmicas y cuadernos estampados, de emprendedores tenaces que se movilizan dos veces por mes hasta la calle Rincón, esquina Campos, a vender: son los que no tienen suficiente capacidad económica –pero también los desplazados del mercado que llegan a desprenderse de herencias familiares y lo poco atesorado– para pagar un local a la calle, con sus alquileres e impuestos.
