
En España no saben qué hacer con los perros de ataque
Por Rolando Riviére (Corresponsal en Europa)
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MADRID.- Un dogo argentino mató a un chico de cuatro años en Can Picafort. Un pitbull atacó el lunes último a otro chico de diez años y a su padre en Vigo, Galicia. La controversia se extiende en España, un país que hace de "fiesta nacional" la muerte en público de un toro bravo.
Se compra un perro o un gato como se compra un kilo de papas o un magnetófono, ignorando que la pobre bestia debe ingresar, forzada, en un ámbito que no dicta su genética. Aislada, sometida o pésimamente adiestrada, pervive como puede. Cuando lo adquieren no saben qué es.
En el municipio de Santa Pau, Girona, que tiene unos 1500 habitantes, se prohíbe sacar a la calle perros de razas consideradas peligrosas. El alcalde, Ramón Canadell, dispuso la medida en respuesta a ataques de pitbull y dogo argentino, propiedad de una familia.
La convivencia con un animal exige primero que uno sepa su índole y que lo quiera. Como es. No como uno quiere que sea. Adiestrar no es solamente mandar, exigir la docilidad, sino vivir con él. El dogo que mató a un pobre niño seguramente no disfrutó de estas alternativas. Será probablemente ajusticiado mientras su dueño está en libertad.
Exterminio
La ministra de Agricultura de España, Loyola del Palacio, ha propuesto la eliminación automática de los perros denunciados por atacar a las personas. No indicó las razas o especies. Dicen que sería el dogo argentino, el bandoge (nuevo en España), el doberman, el american pitbull terrier o el presa canario, que viene del cruce entre el extinguido bardino marojero y el mastín inglés, utilizado en las clandestinas peleas de perros. Barbarie que persiste y no por el perro.
Como recuerda Teresa Giménez Candela, catedrática de Derecho Romano en la Universidad Autónoma de Barcelona, el profesor Konrad Lorenz (fallecido), Premio Nobel, dice: "El perro era un lobo domesticado en su trabajo cuando el hombre encontró al perro".
En España es difícil encontrar hoteles que admitan perros. Más difícil aún es que ingresen en restaurantes. Algo nada extraño en Francia, por ejemplo, donde se ve habitualmente comer juntos a un can y su dueño.
Exhibiendo una legislación más restrictiva, también en Francia se ha ordenado el exterminio de los pitbull y dogos argentinos en un término de 20 años, y en 10 en Inglaterra.
Al mismo tiempo existe una mayor tolerancia que en España para la convivencia pública de amos y perros. En Alemania usted puede viajar en tren con su perro pagando el billete que le correspondería a un chico. En España, solamente en los ferrocarriles de la Generálitat de Catalunya.
El Código Penal español muestra carencias sensibles en casos de ataques de perros, pero es obligatorio llevarlos con correa y bozal. Algo que casi nadie cumple.
Ni griegos ni romanos consideraban a los perros como propicios para una ceremonia sacrifical. Hasta el cancerbero, que con tres cabezas guardaba la entrada al Hades, pudo ser seducido por Orfeo encantándolo con su música. El sabueso de Baskerville, ya más cerca, era tan feroz como el perro diabólico del capitán Frederick Marryatt y Sherlock Holmes se encargó de definir su índole, ubicando a su adiestrador culpable. No el perro.





