
Una agente inmobiliaria empezó a tener problemas de memoria y trastornos urinarios; los médicos le hicieron todo tipo de estudios, pero pasaron por alto una causa totalmente reversible
The Washington Post
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WASHINGTON.- Cuando empezó a tener problemas para leer, supo que algo no andaba bien. A fines de 2014, Cathy A. Haft, una agente inmobiliaria de la ciudad de Nueva York que divide su tiempo entre Brooklyn y Long Island, llegó a la conclusión de que tal vez necesitaba anteojos de mayor graduación, pero fue al oculista y la medición dio igual que siempre.
Por The Washington Post

