
Heridos y detenidos en el último recital
La segunda presentación volvió a opacarse por incidentes provocados por jóvenes que intentaron ingresar sin entradas
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Fue la noche en que la violencia empañó la gran fiesta del rock. En medio de una multitud –calculada en más de 70.000 personas– que vibró en el estadio de River con el segundo y último recital de los Rolling Stones en la Argentina, el caos, el desorden y los disturbios resultaron otra vez los protagonistas. Incluso con episodios más graves que los registrados en el primer concierto, el martes pasado.
Al menos 20 personas que resultaron heridas y 125 detenidos fue el saldo de los enfrentamientos entre la policía y vándalos que pretendían presenciar sin entradas el show. Los disturbios se desataron dos horas antes del comienzo del concierto, cuando un numeroso grupo de jóvenes intentó eludir las vallas de seguridad situadas a varias cuadras del estadio, en la Avenida del Libertador e Iberá. Tras un primer intento frustrado de ingresar en el estadio, los violentos –más 150 personas– se enfrentaron con los efectivos policiales, que reprimieron con un camión hidrante, gases lacrimógenos y balas de goma. La respuesta no demoró: los fanáticos les arrojaron a los uniformados piedras, botellas plásticas y de vidrio y todo tipo de proyectiles.
El caos continuó también una vez comenzado el show –a las 22–, puesto que los enfrentamientos entre la policía y los jóvenes que ocasionaron los desmanes –muchos visiblemente bajo los efectos del alcohol– se prolongaron durante una largo rato. “Vamos a entras igual”, desafiaban los vándalos, mientras los efectivos procedían a concretar numerosas detenciones. Si bien hubo una suerte de “batalla campal” en la zona, tres autos fueron rotos, pero no se registraron agresiones sobre casas y comercios.
De acuerdo con lo informado por Defensa Civil y el Cuerpo Argentino de Rescate, fueron atendidos más de 15 policías con heridas cortantes y politraumatismos. “No esperábamos esto; fue una batalla campal mucho peor que el martes pasado”, dijo Carlos García, a cargo del Cuerpo Argentino de Rescate. Para este recital se había prácticamente triplicado la presencia policial respecto del primer show –ayer había cerca de 500 policías–, pero esto no resultó suficiente.
Mientras esto ocurría, la banda que ostenta el título de ser “la más grande del rock mundial” volvió a subirse al escenario armado en el estadio de Núñez para cerrar el tramo sudamericano de su gira “A Bigger Bang Tour” y sellar un capítulo más de su romance con el público argentino.
En Buenos Aires, dentro del estadio, Watts, Jagger, Richards y Wood enfrentaron a una audiencia de más de 70 mil almas encendidas, potenciadas por la stonemanía que ha vuelto a golpear en el país.
Cerca de las 22, tras el “Big Bang” transmitido en pantalla gigante, Jagger abrió su bocota y Richards se movió como pantera. “Hola Argentina, hola Buenos Aires”, dijo Jagger con un colorido sombrero. Wood flotó en escena y Charlie Watts marcó el ritmo desde el fondo, impertérrito; sonó “Jumpin’ Jack Flash” como los primeros acordes de otra noche en la vida de estos músicos en busca del récord universal de permanencia, vigencia y rentabilidad financiera.
La fiesta, adentro
Estaba la pantalla de 20 metros de alto por 12 de ancho; estaban las 150 luces móviles y las 500 convencionales; estaban, también, el escenario B, ese que iba y venía y acercaba a los que estaban más lejos, y estaban los músicos que acompañaron a la banda.
El público que llegó a River Plate bien temprano y con la posibilidad de ingresar dos horas antes (a partir de las 14) que los que presenciaron el concierto del martes, lo hizo bajo una copiosa lluvia.
Los números indican que en esta gira (que a partir de pasado mañana continuará en México, luego volverá a los Estados Unidos y seguirá su ruta por Japón y Oceanía) los Stones tocarán ante más de tres millones de personas alrededor del mundo, con entradas que llegan hasta los 280 euros.
Así las cosas, más de 65 mil argentinos pagaron su ticket para el segundo de los conciertos porteños; aunque lamentablemente la violencia empañó, otra vez, la gran fiesta del rock.
El 57% de los trabajadores, en negro
- El 69 por ciento de las empresas que cubrieron distintos servicios –como ser seguridad, gastronomía y promociones– en el recital de los Rolling Stones tenía a sus trabajadores en una situación informal, informó ayer el Ministerio de Trabajo de la Nación, que realizó un operativo de inspección en el estadio de River Plate, en el marco del Plan Nacional de Regularización del Trabajo. Se relevó un total de 13 empresas y se detectaron infracciones vinculadas con el personal no registrado en nueve de ellas. De un total de 377 trabajadores contabilizados, 216 –es decir el 57,29%– se encontraba en situación irregular.
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