
La mayor inspiración de la obra de José Perera, de 74, es el tango; en su taller de Valentín Alsina cuenta cómo nació su pasión por el arte
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El acero más resistente parece plastilina entre sus dedos. José Perera a sus 74 años doma el metal con una lima. La utiliza como si fuera un arco y emula el movimiento de un violinista. Después empuña una amoladora y dibuja en un caos chispeante los contornos de la figura que transmutó desde su mente. Trabaja sin recaudos. La monotonía del martilleo lo tiene casi sordo, pero no más que sus amigos, dice y se ríe.
Por Jesús Allende
