
Alberto Selvaggi tiene 82 años y es el cuidador del reloj de la Legislatura porteña; dice, con pesar, que su oficio comienza a desaparecer
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Es un hombre de una puntualidad circadiana. Si se cita con alguien a las 13, en la puerta de la Legislatura, no necesita otra cosa para cumplir. Ni un llamado, ni un mensaje de WhatsApp para reconfirmar. Está allí, en hora. Como las agujas del reloj que cuida. Alberto Selvaggi tiene 82 años y es desde hace 30 el guardián del reloj de la torre de la Legislatura, el más alto de la ciudad y el que marca la hora oficial porteña. No solo eso: es también uno de los últimos guardianes que quedan en el mundo de relojes monumentales.
