
Durante las décadas de los ochenta y los noventa María Esther “Beba” Linaro luchó por concientizar sobre la contaminación de las aguas; su amor por la naturaleza la llevó a fundar Mundo Aparte, una centro de rehabilitación de especies atacadas por el ser humano
ROSARIO.- Alta, flaca, de pelo largo y ojos muy claros, María Esther Linaro (”Beba”, para todo el mundo) se mueve entre los animales con la soltura de quien no solo está a gusto, sino de quien se siente protegida entre sus pares. “Hola Prince, hola hermoso, miren la belleza de este animal, su mirada”, dice mientras “habla” con un tigre de una decena de años, que fue rescatado el año pasado de un campo en el sur de Santa Fe. “Beba”, que es profesora de Bellas Artes por la Universidad de Rosario, pintora, restauradora de cuadros antiguos y ecologista de vanguardia, recibe a LA NACION en Mundo Aparte, una reserva natural de dos hectáreas de superficie ubicada en el corazón de Casiano Casas, un barrio de casas bajas.

