Iván Petrella: "El papa Francisco tiene una manera anacrónica de pensar el mundo, la economía y el capitalismo"

Francisco mantiene una retórica anticapitalista
Francisco mantiene una retórica anticapitalista Fuente: Reuters
Víctor Pombinho Soares
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20 de mayo de 2020  • 17:39

Iván Petrella es doctor en religión y derecho de la Universidad de Harvard. Además, fue legislador porteño por Cambiemos y durante el gobierno de Mauricio Macri ocupó el cargo de Secretario de Integración Federal y Cooperación Internacional del Ministerio de Cultura.

Antes de que se desatara la pandemia por el coronavirus, Petrella escribió el libro Dios en el siglo XXI (Debate), en el que repasa los conceptos básicos del judaísmo, el cristianismo, el islam, el hinduísmo y el budismo en forma clara y sencilla.

-¿Por qué decidiste sacar un libro sobre religiones?

-Por una razón muy simple: aproximadamente el 80% de la población mundial tiene identificación religiosa, pertenecen a una comunidad. A pesar de eso, de que el mundo es religioso, no estamos educados para vivir en él. Sabemos muy poco de las religiones. Es muy probable que si terminaste el colegio, nunca hayas tenido que leer nada del Corán, ni nada del budismo. Seguramente algo de Borges leíste, pero nadie basa su vida en Borges, como sí lo hacen millones de personas en la religión. Esto trae muchos conflictos y no te deja conocer a tu vecino, con quien es muy importante empatizar. Pensando en todo eso quise hacer una introducción, desde una perspectiva académica, de las principales religiones del mundo.

-¿Y no hay todavía más gente que cree en algo más allá?

-En general, el ser humano, cuando cree en el más allá, cree en el marco de una comunidad religiosa.

Iván Petrella, autor del libro Dios en el siglo XXI
Iván Petrella, autor del libro Dios en el siglo XXI

-Todo parecería indicar que Dios no murió y el mundo continúa siendo religioso.

-Hoy en Estados Unidos vos no podés llegar a presidente si no sos religioso y no hablás de religiosidad. La Argentina, dentro de América Latina, tiene una religiosidad menos intensa, pero no sé si un ateo militante podría ser presidente. Es creciente el impacto de la religión en la política, con líderes como Jair Bolsonaro. Vladimir Putin quería incluir a la Iglesia Ortodoxa en la constitución rusa. Es imposible entender muchos países sin entender la religión. Las potencias emergentes, casi todas, son religiosas: Indonesia, Turquía, Vietnam, India.

-El filósofo francés Michel Onfray, en su libro Tratado de Ateología , afirma que las religiones son "cuentos para niños" al servicio del poder, que, con base en el odio, han provocado infinidad de guerras y conflictos inútiles.

-Me parece que él tiene certezas que yo no tengo. Es claramente un ateo. Yo soy un agnóstico. El ateo es la persona que rechaza la existencia de Dios. El creyente cree en Dios. Y el agnóstico es la persona para la cual la existencia de Dios es una pregunta central para la humanidad, pero que no tiene certezas. El ateo y el creyente tienen en común que tienen certezas y muchas veces se encierran en ellas. El agnóstico busca escuchar, aprender, experimentar. Yo personalmente no puedo decir que los caminos religiosos están anclados en una verdad divina y tampoco puedo decir que son una construcción. Hay cosas que ocurren más allá de la comprensión humana. Pensar que el espíritu de trascendencia del ser humano no se refiere a nada real, no lo sé...

Vos tenés en un nivel la religión, el cristianismo. Pero dentro del cristianismo tenés distintas teologías, interpretaciones de la religión, entonces dependiendo de ellas, vos tenés distintas tendencias y prácticas. En el cristianismo puede ser Martin Luther King y puede ser el Ku Klux Klan. En el hinduísmo puede ser Mahatma Gandhi y el hombre que asesinó a Gandhi. En el islam puede ser el Estado Islámico o los miles de musulmanes que trabajan por la paz. El tipo que se pone una chaleco bomba lo hace porque cree que está bien. La teología te marca lo que está bien.

-En tu libro das por sentada la existencia de Jesús. ¿Hay pruebas históricas de su vida?

-La existencia de Jesús está comprobada. Entre los grandes especialistas, no hay ninguno serio que niegue que Jesús fue una persona real, que vivió. Lo que sí es cierto es que es muy difícil llegar a lo que es el Jesús histórico, porque los evangelios fueron escritos años después, se contradicen y fueron escritos para hacer propaganda. Cómo era él, cuánto podemos saber, ahí hay muchas más dudas.

-¿Qué opinás de la imagen del papa Francisco dando misa frente a una plaza de San Pedro vacía debido al coronavirus?

-Ahí hay dos cosas. Por un lado, en tiempos de crisis, la religiosidad aumenta. El mes pasado la palabra "plegaria" tuvo récord de búsquedas en Google. Son momentos de incertidumbre y la religión te da certeza. Por otro lado, en lo institucional generó un problema, ya que la religión se practica en comunidad y hoy no te podés juntar. Al mismo tiempo mucha gente piensa que hay una disociación entre religión y tecnología, pero apenas aparece una herramienta, la religión la empieza a usar. Muchas comunidades se mudaron online. No dejó de haber comunidad religiosa, se mudó al ciberespacio.

-Weber decía, a grandes rasgos, que el catolicismo llevaba a la pobreza de las naciones y el protestantismo, a la riqueza. ¿Cómo pensás eso desde el siglo XXI?

-Cuando uno mira el desarrollo y el subdesarrollo de países hay distintas argumentaciones. Hay explicaciones más culturales, como la de Weber. Si uno mira hay países católicos desarrollados como Italia y España donde eso no se verifica. No creo tanto en ese planteo, porque además creer en eso es pensar que tu historia es necesariamente un ancla. Es una excusa para la parálisis y facilita rendirse.

-¿Qué se puede hacer para aislar al islamismo radical?

-Lo primero que te diría es que hay que estudiar el islam, porque si no lo estudiás, no hay manera de romper el prejuicio que existe sobre esa religión. Todo lo que aparece sobre islam es problemático en los medios. Si esa es tu única visión, lo que estás haciendo es reforzar la representación del islamismo radical como el verdadero islam. Y es una parte muy chiquita del mundo islámico, rechazada por la mayoría, para la cual es una religión pacífica. Ese es el primer paso.

El segundo punto es que hay que trabajar sobre la idea de una civilización judeo-cristiana-islámica. Hoy nosotros hablamos de una civilización judeo-cristiana como si fuera una obviedad. Pero esta idea es muy reciente, es post Holocausto, a partir de él se empieza a pensar esa idea. Y su relación no era esa. Había persecuciones y matanzas. Juan Pablo II en 1986 fue el primer papa en visitar una sinagoga. Hoy hablamos de eso como si fuera algo común. Si pudimos hacer esa construcción podemos hacer también esta. Porque hay muchas cosas en común. Los relatos de la Biblia están en el Corán. La persona más nombrada en el Corán es Moisés y después, Jesús. Hay puntos en común, hay que hacer un trabajo de enseñanza. Y con eso, terminás de marginar al islamismo extremista.

-¿Qué opinás de la buena relación de Francisco con los líderes populistas y de su pensamiento anticapitalista?

-Para entender al Papa hay que enmarcarlo en su teología. Y el Papa tiene una manera anacrónica de pensar el mundo, la economía y el capitalismo. Es un adherente de la Teología del Pueblo, una rama de la Teología de la Liberación, la rama argentina. Y si vos leés a sus exponentes, tienen la visión del Papa: el capitalismo es salvaje, oprime, lo más importante es la solidaridad.

Esa cosmovisión tiene dos problemas. Por un lado es una mirada anacrónica del capitalismo, usa la palabra como una etiqueta y no reconoce que hay múltiples capitalismos. Abarca todo y no ve matices. Es el mismo vocabulario que se usa en grupos de izquierda desde los sesenta. El segundo problema es que esa manera de entender el mundo y la economía es una receta para la parálisis. Cuando vos creés que el capitalismo es un sistema mundial que coloniza todo, se convierte en un monstruo contra el que no podés pelear. Es una mirada anacrónica y donde parece imposible el cambio. Termina siendo contraproducente. La Argentina es uno de los pocos países del mundo donde el gremio de pilotos hace un paro porque hay más aerolíneas. La percepción es que la torta a repartir siempre es la misma y no puede crecer.

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