
Después de años de abandono y de reclamo de los vecinos, la municipalidad firmó un convenio con su dueño para recuperar esa icónica esquina y convertirlo en un centro cultural
Imposible no pararse a contemplarlo. Aunque pasen por allí todos los días, cada vez que los vecinos circulan por la esquina de la avenida Larroque y Carlos Croce, en Banfield, hay una postal que actúa como imán de las miradas. Por un momento, la agenda diaria pierde relevancia y el visitante se traslada a un palacio de otro tiempo, como si ese enorme portón con las iniciales AP, todavía fuera a abrirse para dar paso a algún carruaje. Las torres y los ventanales no ocultan los años de abandono y maltrato, sin embargo todavía se percibe el imponente palacete que alguna vez fue sinónimo de la entrada al pueblo, construido según se estima, antes de 1890.
