La playa de pinos a tres horas de Buenos Aires: es ideal para ir con chicos, a pasear en bicicleta y a tener un fin de semana lejos del ruido de la ciudad
A 350 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires aparece esta opción con playas anchas, bosque denso y un patrimonio histórico poco conocido
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Costa del Este es uno de los destinos que mejor concentra dos atractivos poco frecuentes en un mismo lugar de la costa atlántica: playas anchas y silenciosas y un bosque denso que envuelve cada rincón del balneario. Pertenece al Partido de La Costa, en la provincia de Buenos Aires, y queda ubicado entre Mar del Tuyú y Aguas Verdes, a metros del mar.

Un bosque que se camina y una playa que se disfruta sin apuro
El sello de Costa del Este es su forestación. Pinos, eucaliptos, álamos y sauces cubren buena parte del terreno y le dieron al lugar su apodo más conocido: la playa del millón de pinos. Pasear por sus calles de arena, la mayoría sin asfaltar, equivale a caminar bajo sombra casi todo el recorrido, algo poco habitual en otros balnearios de la zona. Las casas de madera y piedra, siempre a baja altura, respetan ese entorno y refuerzan la sensación de estar en un pueblo pensado para el descanso.
Las playas acompañan esa misma calma. Son de arena fina y están protegidas por dunas que las resguardan del viento. En bajamar pueden alcanzar hasta ochenta metros de ancho, lo que deja espacio de sobra para instalarse sin sentir la cercanía de otros grupos, incluso en temporada alta. Esta combinación de amplitud y tranquilidad convierte a Costa del Este en una opción ideal para quienes buscan el mar sin el bullicio de los centros turísticos más concurridos.

El contacto con la naturaleza no se agota en la playa ni en el bosque urbano. La reserva conocida como Punta del Lago suma un sendero para caminatas, avistaje de aves y cabalgatas guiadas de día y de noche a cargo del Club Hípico del Bosque. Entre los pinos es común cruzarse con carpinteros reales, horneros, teros, zorzales, liebres y zorros, un plus para quienes disfrutan observar fauna silvestre.
Historia que se conserva
El origen de Costa del Este se remonta al 13 de septiembre de 1966, cuando Fidel Zabalo y Emilio Doura compraron las tierras a la familia Duhau junto con Marcelino Grizutti y comenzaron a lotear lo que hasta entonces era un paraje desértico. La meta no era levantar un simple loteo de fin de semana, sino un balneario de calidad inspirado en destinos como Punta del Este, Bariloche y varios puntos de España.
Ese proyecto incluyó desde el inicio un plan de forestación a cargo del técnico Arnaldo Félix Esquivel, responsable de fijar los médanos con tamariscos y acacias sin alterar el relieve natural y de bautizar cada calle con nombres de árboles y flores, entre ellos claveles, lirios, margaritas y orquídeas.
Con los años, Costa del Este pasó de ser un desarrollo cerrado a un barrio abierto bajo la órbita municipal, tras la creación del Partido de La Costa en 1978. Pese a ese cambio, mantuvo intactas sus normas de protección ambiental y arquitectónica, entre ellas la obligación de plantar dos árboles nuevos por cada uno que se retire para construir.

Entre los símbolos que sobreviven de esa época fundacional está la Estatua de Cristo, tallada en mármol de Carrara por Raúl Podestá en 1944 y ubicada en la rotonda de acceso al balneario, junto con la Virgen de los Pobres, en la Avenida 1 y la Playa. También forma parte del recorrido la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, sobre avenida 4 y Las Violetas, y los restos del llamado “Barco de la Galleta”, visibles hacia el sur por la avenida Costanera.
Buena mesa después de la playa
La propuesta gastronómica creció al ritmo del balneario y hoy ofrece variedad para todos los gustos: cocina gourmet, parrillas, pizzerías, panaderías artesanales, heladerías y también sushi y mariscos.
Entre los pinos aparece La Barra del Bosque, pensado para las cenas tranquilas en pareja o entre amigos: tiene un salón interior y también mesas afuera con estufas que resuelven las noches más frías del verano costero. A pocas cuadras, Costa Dulce funciona desde temprano hasta la noche y ganó fama gracias a sus panes y masas: la pizza a la piedra, en particular, es de las cosas que más se piden. Y en el centro del balneario, en Avenida 2 y Orquídeas, Parada 2 ofrece un clima de bodegón de barrio: pastas del día y pescado con guarnición de papas españolas son los platos que más repiten quienes vuelven.
Para quedarse unos días, la oferta de cabañas, casas y lofts en alquiler temporario cubre las necesidades de quienes eligen este destino, ya sea en pareja, en familia o con amigos.

Cómo llegar
- En auto, el camino desde la Ciudad de Buenos Aires pasa por la Ruta Nacional N.º 2 hasta Dolores, continúa por la Ruta Provincial N.º 63 y empalma con la Ruta Provincial N.º 11, la interbalnearia que lleva directo al acceso de Costa del Este por la avenida 4.
- El viaje ronda los 350 kilómetros y demora entre cuatro y cinco horas según el tránsito.
- Quienes viajan en micro pueden tomar los servicios de larga distancia que salen desde la Terminal de Retiro hacia el Partido de La Costa y bajar en Mar del Tuyú, la parada más cercana, a unos cuatro kilómetros de distancia. Desde ahí, taxis, remises o transporte local completan el trayecto hasta el balneario.
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