
Fuerza y resiliencia para salir de la crisis son el denominador común detrás de estas iniciativas, que giran en torno de la Plaza Aristóbulo del Valle y su feria Makipura, en Quilmes
De los indios Kilmes, que se establecieron en el sur del actual conurbano bonaerense en 1666 y se instalaron en el partido antes de que hubiera una Argentina, el habitante del partido de Quilmes hereda eso que lo destaca del común de la gente. Se les percibe en la Plaza Aristóbulo del Valle: fuerza, resiliencia para salir de despidos, de pobreza, de escasez; es hacerse de cero y con una habilidad particular para construir de la nada y echar raíces. Gente de Quilmes, cualquier tarde de sábado o domingo en esa plaza, a puro protector bajo un sol tremendo o bajo pilotines de plástico porque no suspenden por lluvia. Del otro lado de los puestos, se pasea la comunidad quilmeña relajada del fin de semana, repartida entre el verde de la plaza y los senderos de la feria Makipura, de los emprendedores locales, que ondea entre historias y perfiles imprevisibles.
