
La primavera llega con aire puro para los ferrocarriles
Veda al cigarrillo: a partir del 21 del mes actual los usuarios del servicio de las líneas Mitre y Sarmiento sólo podrán fumar en los andenes.
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Dentro de dos semanas, los millones de usuarios del servicio ferroviario de las líneas Mitre y Sarmiento ya no podrán fumar dentro de los vagones.
La prohibición total de fumar en las formaciones de la concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA) comenzará a regir el 21 del mes en curso, luego de que el 80 por ciento de los clientes consultados por la empresa -fumadores y no fumadores- apoyó la medida.
De esta manera, el cigarrillo habrá descarrilado casi definitivamente: la veda ya se aplica en las líneas San Martín, Roca y Belgrano.
Desde hace diez días, los pasajeros que recorren los trayectos Once-Moreno, Retiro-Mitre, Retiro-Tigre y Retiro-José León Suárez son advertidos de la inminente veda al cigarrillo mediante afiches colocados enlas estaciones intermedias.
Hasta que entre en vigor la medida, los trenes circularán como lo hicieron tradicionalmente, con vagones para fumadores y otros para no fumadores. Diferenciación ésta que no impidió que los amigos del tabaco invadieran los territorios destinados a sus detractores.
Así los reclamos de los no fumadores se volvieron moneda corriente en los centros de atención al pasajero de TBA en Once y en Retiro.
Mayoría por el aire puro
Las respuestas a una encuesta sobre la posible extensión de la restricción a los fumadores fueron contundentes: el 80 por ciento de los usuarios depositó un voto positivo contra el cigarrillo en los coches.
"Incluso los fumadores", aseguraron a La Nación en la oficina de prensa de la concesionaria y aclararon que los adictos al tabaco apoyaron la norma principalmente porque la corta duración de los viajes no atenta contra su necesidad de fumar.
Aunque para algunos de ellos el recorrido promedio de 30 minutos es todo un desafío, por los resultados de la consulta la empresa estima que la instrumentación de la prohibición no encontrará mayores resistencias entre los clientes, que sí podrán prender cigarrillos en los andenes.
"Paciencia" fue la palabra elegida para la campaña de anuncio de la medida y por estos días aparece en los afiches que TBA colocó junto a las boleterías. La publicidad se completa con la figura de un cigarrillo sin encender y la leyenda "Fúmelo cuando llegue".
Antecedentes
La iniciativa de TBArepite la experiencia de su compañera de rubro, Ferrocarriles Metropolitanos, que, en julio del año último, aplicó la veda total al cigarrillo. Federico Ovejero, encargado de prensa de la concesionaria de las líneas San Martín, Roca y Belgrano Sur, describió a La Nación el éxito que tuvo la norma: "No existieron inconvenientes para su aplicación; los usuarios se adaptaron fácilmente".
La idea de prohibir el consumo de cigarrillos de manera absoluta también se está estudiando en Metrovías, encargada del servicio de la ex línea Urquiza. Por ahora, iniciaron conversaciones con la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) para asesorarse sobre cómo diseñar una campaña de concientización entre sus clientes.
Historia
Las primeras restricciones al consumo de cigarrillos en los trenes se remontan a 1891.
La ley general de ferrocarriles sancionada en aquel año determinó, en su artículo 157, la necesidad de compartimientos especiales para no fumadores. Los niños y las mujeres tenían la prioridad para ocuparlos.
En los coches que circulaban con un único compartimiento, si un pasajero protestaba porque otro fumaba el reprendido estaba obligado a dejar de hacerlo al instante.
Los usuarios no se quejan
La decisión de TBA de prohibir el consumo de cigarrillos no enfrentaría oposiciones muy firmes de los usuarios fumadores que, consultados por La Nación , se mostraron en su mayoría flexibles a sacrificar su placer por media hora.
Para José Méndez, un empleado de 28 años, "la medida es perfecta. Soy fumador pero creo que durante el viaje debemos tener paciencia".
Ignacio Agüero, plomero, expresó una opinión intermedia: "Soy fumador, pero apoyo la prohibición. Sin embargo, cuando el tren está detenido y con las puertas abiertas deberían permitirnos prender cigarrillos".
Marcelo Libonatti, de 22 años, estudiante de teatro, tiene más razones para estar conforme: "Yo no fumo. Me parece una manera saludable de cuidar a la gente".
Juan Bautista Bernique, un empleado administrativo de 56 años, fumador empedernido, piensa que "la resolución es ideal, así no se molestará a las personas que se sienten perjudicadas por el humo".
Los disconformes
También hubo una catarata de reclamos para que existan localidades para fumadores y no fumadores. El espectro reúne a gente de todas las edades y con distintas actividades.
Entre las quejas se encuentra la de Nora Sanicheli, una estudiante de 21 años. "Está bien que protejan al que no fuma, pero deberían dejar vagones para los demás", consideró.
Cristian Lerbas se sumó a la moción anterior: "Tendrían que dejar que la gente pueda elegir".





