
Los Malvino no persiguen revancha, sino justicia para Ariel
"No tenemos ningún odio", dijo el padre
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Alberto y Patricia Malvino están quebrados. No saben todavía cómo harán para salir adelante: es que su futuro, su proyecto de vida, era Ariel, su único hijo, asesinado a miles de kilómetros de ellos, en Brasil.
"Tenemos que ver qué proyecto de vida armamos para seguir adelante. Tenemos que encarar un proyecto nuevo y definir adónde encauzar todo el amor que tenemos adentro. Ya no tenemos a quién darle todo ese cariño. Ya no tenemos en quién proyectarnos. Creemos que Dios nos va a ayudar a encontrar algo que nos devuelva las ganas de vivir y de pensar en el futuro. Por ahora, el futuro era Ariel, y Ariel ya no está", dijo Alberto Malvino en una entrevista publicada por el diario Clarín ayer.
"Son muchos sueños truncos. Ariel se iba a recibir este año de abogado. Le faltaban apenas unos finales. Teníamos el sueño de trabajar juntos; él iba a arrancar conmigo en la escribanía [Alberto Malvino es el presidente del colegio de escribanos de San Martín]. Estaba a punto de comenzar unas reformas para hacerle espacio en la oficina, para que estuviera cómodo y tuviera su lugar. Esos proyectos se murieron con él", agregó.
Los Malvino se quebraron en varios tramos de la entrevista. Lloraron, pero se recompusieron. Pidieron "perdón" por "no haber agradecido lo suficiente" el apoyo de cada uno de sus amigos, colegas y empleados, "que están sufriendo mucho también". Y también agradecieron, entre otros, a los medios de prensa: "Por llamar a mi hijo por su nombre, por haber convertido a Ariel Malvino en simplemente Ariel; en una causa: en la causa de todos".
Agregó: "No nos abriga ningún espíritu de revancha. No tenemos ningún odio hacia nadie. Yo soy escribano y no he ejercido la abogacía, pero conozco los fundamentos del derecho y la muerte de mi hijo merece justicia. Necesitamos que se esclarezca lo que ocurrió; es el único motor que tenemos para seguir adelante. Ariel era un chico muy bueno, no se merecía algo así."
Y prosiguió: "Yo me pongo en la piel de los padres cuyos hijos están bajo sospecha y no han tenido nada que ver. Entiendo que deben de estar pasando un momento muy doloroso, muy feo, y quisiera que no les tocara vivir esta situación. Queremos que los chicos que no fueron queden fuera de toda responsabilidad, pero les pedimos que ayuden, que cuenten lo que pasó, que digan quién lo mató. Les ruego que colaboren para que esta pesadilla termine también para ellos".
Cuando se le preguntó qué les diría a los sospechosos y a sus padres, Alberto Malvino contestó: "Si yo estuviera del otro lado y mi hijo fuera responsable, creo que, con todo el dolor del mundo, sufriendo, le diría que tiene que asumir su responsabilidad. Si Ariel hubiera estado en una situación inversa, lo obligaría a hacerse cargo de lo que hubiera hecho. Ya no son chicos. Ariel era un hombre y estos jóvenes son hombres. Los adultos y la gente honesta se hacen cargo de sus actos".





