
Misterioso doble asesinato en Cariló
Matan a un ejecutivo y a su esposa; un extraño anónimo
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PINAMAR.- A poco más de cuatro años del asesinato de José Luis Cabezas, otro crimen de nítidos contornos mafiosos sacude a este balneario: un ejecutivo de una empresa inglesa y su esposa fueron hallados sin vida, con un balazo en la nuca cada uno, en el interior de una cabaña del apart hotel Puerto Hamlet, de Cariló, el domingo último por la mañana.
Junto a la pareja una nota prolijamente impresa en papel de computadora rezaba: "Yo soy un gringo colaborador del Citibank muerto (o asesinado) por no pagar la coima del Citigroup", según el informe policial al que accedió La Nación .
Muy cerca, se encontraron también dos pistolas de guerra y dos vainas servidas, las que pertenecerían a una de esas armas.
Las víctimas fueron identificadas como Mariano Losanovsky Perel, de 56 años, y su esposa, Rosa Berta, de 48. El hombre se desempeñaba como director de los servicios comercial y financiero de la filial argentina de Ant Factory Latin America, compañía con sede central en Londres.
Según fuentes consultadas, esta empresa está vinculada con el Citibank y el eje de sus negocios gira en torno de Internet y el comercio electrónico. Aunque en un principio se creyó que se estaba frente a un hecho pasional, ahora los investigadores sospechan de que pudo ser un crimen por encargo, nacido de una venganza o de un ajuste de cuentas.
Por eso, policías y funcionarios judiciales ya recibieron llamadas desde los principales despachos provinciales y nacionales interesadas en la investigación.
Nadie vio nada
El matrimonio Losanovsky Perel llegó a Cariló el viernes por la tarde en su vehículo Grand Cherokee Edición Limitada, verde, doble tracción, patente ANA 909. Era el primer fin de semana de descanso que se tomaban en el verano. Contrataron hasta el domingo, a las 10.30, la cabaña 32 del apart hotel Puerto Hamlet, uno de los complejos más nuevos del exclusivo balneario, situado en Cerezo y Avutarda, muy cerca del mar. Ni el personal ni los responsables del lugar los vieron durante esas horas. Tampoco los recuerdan sus vecinos de cabaña, separados de ellos, apenas por una puerta.
"Era la primera vez que se alojaban con nosotros y ninguno los conocía", explicó uno de los dueños del establecimiento, Edgardo González. "Casi nadie los vio durante esos días, tampoco se escucharon discusiones y mucho menos disparos de armas de fuego", añadió el empresario.
"Ellos debían dejar libre la cabaña el domingo antes de las 10.30, porque la teníamos comprometida. Cerca del mediodía, como no aparecían, el personal fue a llamarlos. Nadie contestó y, al ver la llave colocada por fuera de la puerta, entraron y se encontraron con los cadáveres sobre la cama. Llamamos a la policía y el resto ustedes ya lo saben", apuntó.
El propietario del apart hotel remarcó que el interior de la habitación estaba en orden, no faltaba nada y que ni los empleados ni la vigilancia detectaron anormalidades ni a extraños. "Esto es un misterio", concluyó González.
Un allegado a la investigación confió a La Nación que en el lugar se encontraron una pistola Walther, PPK, calibre 7,65 (como la usada por James Bond) y otra Glock, calibre 40. También descubrieron dos vainas pertenecientes a la primera de las armas. "Los cuerpos estaban sobre la cama, el de la mujer boca arriba y el del hombre al revés. Ambos tienen un balazo en la nuca hecho desde corta distancia", dijo la fuente.
"Faltan algunos análisis, pero creemos que se usó munición explosiva y silenciadores. No venían a robar. Fue todo muy prolijo y la frutilla del postre la puso el mensaje que quedó muy cerca de una computadora portátil de la pareja. Encima estaba en inglés", dijo la fuente. Ese texto fue impreso en otro lado y dejado junto a las víctimas. Y aventuró "detrás de este crimen hay un profesional o un killer, porque esto no lo hicieron los que mataron a José Luis Cabezas", muy cerca de aquí.





