
En el Parque Florentino Ameghino funcionó el cementerio donde se inhumó a la mayor cantidad de muertos por la epidemia de fiebre amarilla; apariciones y presencias sorprenden a los desprevenidos
Los vecinos del barrio de Parque Patricios cuentan que en el tiempo en que nuestros abuelos eran niños, y durante mucho después, a los chicos se les prohibía jugar en la zona del actual Parque Florentino Ameghino. El que, por estos días, es uno de los espacios verdes más lindos de la ciudad de Buenos Aires estaba vedado para los infantes. Los padres advertían a sus hijos que, si jugaban en el pasto, era muy probable que se encontraran con restos de los enterrados bajo el césped. Y lo peor es que era posible que algún espíritu se les “prendiera”. Si bien estos dichos quedaron atrás, un aura de misterio aún envuelve a ese entorno.
