¿Negocio verde o riesgo ambiental? Las claves de la ley de mercados de carbono que aprobó el Senado
Cerca de las 11 de la noche de ayer, el Senado le dio media sanción al marco regulatorio de los mercados de carbono en la Argentina. La iniciativa, elaborada por la senadora salteña Flavia Royón, obtuvo 59 votos afirmativos y pretende impulsar sistemas de compensación de emisiones y destrabar acuerdos que ya están en negociación entre provincias e iniciativas internacionales. Estos proyectos pueden generar programas de conservación de bosques, además de ingresos para productores agrícolas y para los propios gobiernos aunque hay contrastes.
Hace años que tanto el sector productivo como el del desarrollo sustentable reclama un marco regulatorio para esta herramienta. Sin embargo, organizaciones dedicadas a la política ambiental, como el Círculo de Políticas Ambientales (CPA) y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), junto con exfuncionarios consultados por LA NACION, cuestionaron la premura con la que se trató la ley. También advirtieron que, sin una política climática definida en el país, estos mercados podrían derivar en una mayor deforestación.
“Argentina no tiene hoy institucionalidad en política climática. Que aprobaran este proyecto en el Senado es de una irresponsabilidad total”, señaló Juan Carlos Villalonga, exdiputado nacional y miembro del CPA.
Presentados en el mundo como una oportunidad para generar ingresos y promover la conservación, estos mecanismos, diseñados para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, también han recibido duras críticas de grupos ambientalistas. Entre los principales cuestionamientos aparecen las dificultades para monetizar las emisiones y las estrategias que algunas corporaciones han utilizado para fomentar el greenwashing, el blanqueo de madera proveniente de la tala ilegal, el acaparamiento de tierras o la plantación de monocultivos forestales.

