"No nos queda más camino que rezar"

Lo dice un medio hermano de la víctima
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11 de mayo de 2003  

"No nos queda más camino que rezar para que el juez se ilumine y vea que puede haber otros caminos por investigar. ¿Cómo se hace para pedirle a un fiscal que investigue algo que no quiere?" Ayer, Juan Hurtig, medio hermano de María Marta García Belsunce, no se resignaba a lo inevitable, que el fiscal de Pilar Diego Molina Pico pidiera la prisión preventiva de su cuñado, Carlos Carrascosa. Sin embargo, con vehemencia, reclamó que el juez de Garantías de San Isidro Diego Barroetaveña impulse la investigación de indicios que, para la familia, llevan a sospechar del ex vecino de Carmel Nicolás Pachelo.

En su casa de Villa Crespo, Hurtig recibió a LA NACION para explicar "la verdad", como la llamó en varios tramos de la charla. Expediente en mano, precisó que el último peritaje incorporado a la causa indica "no que hubiera pegamento, sino ciano", un componente que está presente en la fórmula de un champú que utilizaba María Marta para tratar la pediculosis.

Para él, cuando los peritos contestaron a la pregunta del fiscal acerca de sí había pegamento en la piel que rodeaba a las heridas, dijeron que detectaron ciano, "que podría corresponder a una sustancia que contenga cianoacrilato", por ejemplo La gotita . "Pero si hubieran preguntado si había un piojicida, los peritos hubieran contestado que era posible", dijo Hurtig.

El productor de seguros de vida de 38 años respaldó el argumento de que cometieron una cadena de errores al confundir un accidente con un crimen. El principal, que le atañe, es haber arrojado al inodoro el plomo calibre 32, al que toda la familia dijo que confundió con un "pituto".

"Cuando me dijeron que no vendría un médico de la funeraria yo la levanté (a María Marta) de la cabeza. Mi mamá la agarró del cuello y le decía "levantate", porque creía que estaba dormida, no se resignaba", recordó ayer con lágrimas, que le iban a empañar la mirada al menos cuatro veces durante la conversación. Al incorporar el cuerpo, vieron el plomo. "Le di la llave de la libertad al que mató a María Marta", admite compungido.

Fue él quien comenzó a poner en duda la teoría del accidente a raíz de las zapatillas: "Cuando las vi no podía pensar en que se hubiera resbalado. Si hubiera estado descalza, todavía. Pedimos que se investigue la verdad. Qué el juez no tenga presente la presión mediática. No se ha hecho nada para agotar las otras líneas de investigación que ordenó el juez", afirmó.

"Carlos está preso porque hay dos personas que dicen que lo vieron en el club house, pero hay otros indicios que apuntan a Pachelo que no se investigaron. Que el juez tenga la lucidez para ver esto", insistió.

Destacó que Molina Pico obtuvo la declaración de Alba Benítez, concesionaria del club house de Carmel y del mozo, inducido por la declaración de Beatriz Michelini, la masajista que halló el cuerpo. Y deslizó que casualmente la mujer atendió a Inés Pachelo, la esposa del ex vecino, dos días antes del homicidio y luego nueve veces en quince días, cuando su última sesión de masajes, antes del crimen, había sido en 2001.

Hurtig no duda de Carrascosa: "Estuvieron 31 años juntos, sin hijos. Si se hubiera peleado se hubieran divorciado. Por eso no pueden encontrar un móvil con Carlos como acusado".

- ¿Duda de él?

- Si fuera así se podría pasar 1000 años preso, que no le voy a llevar ni una naranja. Se lo que se amaban, sino no lo defendería, en absoluto.

- ¿Quién fue el asesino?

-Eso lo tiene que averiguar la Justicia.

- ¿Carrascosa pueda quebrarse?

-En absoluto, no tiene nada de que quebrarse.

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