Perel era espía de la SIDE de Anzorreguy
Lo contrataron para investigar al ex fiscal federal Luis Moreno Ocampo; querían encontrar algo para desprestigiarlo
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LA PLATA.- Mariano Perel dejó a su familia un extenso escrito en el que detalla que junto a su ex socio Carlos Doglioli había sido contactado en 1995 por la SIDE para espiar ilegalmente al ex fiscal Luis Moreno Ocampo.
El documento, al que tuvo acceso La Nación , está en manos del procurador general bonaerense, Eduardo de la Cruz, quien entregó copias al ministro del Interior, Federico Storani, y al procurador general de la Nación, Nicolás Becerra. Todos ellos atribuyen verosimilitud y autenticidad al escrito redactado en 1997 y secuestrado días atrás en el estudio de Perel. Todas sus páginas están inicialadas por éste, tal como lo corroboraron los peritos calígrafos.
Según afirma Perel, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) quería hacer una "operación secreta para obtener información que permita incriminar a Luis Moreno Ocampo en algo que le haga perder prestigio", o que le permitiese al Gobierno sacárselo de encima "como líder de las causas justas".
El ofrecimiento de la SIDE incluía también la colocación de micrófonos en la embajada de Cuba en Buenos Aires. En aquellos años, el país estaba presidido por Carlos Menem y al frente del servicio secreto se encontraba Hugo Anzorreguy.
Ayer, La Nación habló al domicilio de Anzorreguy para consultarlo, pero nadie atendió el llamado.
Siempre según el escrito del asesinado financista, el gobierno menemista le atribuía al ex fiscal federal "una organización propia, quizá ligada a la Policía Federal Argentina", con la que hacía investigaciones y cámaras ocultas y "otro tipo de cruzadas contra el gobierno y contra la corrupción".
El primer encuentro para avanzar en la operación Moreno Ocampo, se produjo en Nueva York, en 1995, luego de una reunión del Fondo Monetario Internacional. Allí, Perel y su socio Doglioli se encontraron con Alejandro Mac Farlane, yerno de Anzorreguy, en el Sheraton Hotel, situado en la 6a. Avenida.
Del relato se desprende que Mac Farlane les propuso que se hicieran cargo "de algunas tareas de investigación de tipo político que la Secretaría no quería manejar de forma directa, para no quedar pegada en caso de que algo saliera mal y se produjera un escándalo".
Micrófonos ambientales
Según dice Perel en la carilla 24 "se habla de colocar micrófonos para escuchas ambientales, para escuchas telefónicas y la escucha por aire de telefonía celular."
Aunque en ese primer encuentro no se supo quién iba a ser el blanco de la operación, se habló en forma genérica de varios objetivos, "todos de interés para la política partidaria o del gobierno, pero incluyendo también la embajada de Cuba en Buenos Aires". Perel dice en el testimonio que dejó a su familia que "Carlos acepta entusiasmado el encargo y salimos de la reunión, yo muy preocupado y el saltando en una pata".
Aunque detalla rigurosamente todos los pasos dados para hacer la tarea de espionaje sobre Moreno Ocampo, no vuelve a hacer referencia alguna sobre el eventual trabajo en la embajada cubana.
"En lugar de buscarlo directamente a LMO (siglas del nombre y apellido del ex fiscal), se apuntaría contra su entorno operativo hasta encontrar alguien que tuviera una puerta mal cerrada que permitiera entrar y llegar por adentro a su entorno y allí encontrar algo que lo incriminara."
Habla también de que la operación duraría, por lo menos, seis meses, y que "no habría entregas parciales de información para que los políticos no se anticiparan y la comprometieran".
Perel, sin querer, hace gala de un profuso conocimiento del mundo del espionaje, donde parece tener muchos contactos.
Se lee en el texto el relato de un viaje de Perel a los Estados Unidos para la compra de equipos y a su regreso dice: "Vuelvo a Buenos Aires, escribo un informe de todo esto y se suceden una serie de reuniones entre Carlos y la gente de la SIDE. Sobre el final de las reuniones, en septiembre, Carlos se reúne un par de veces con Hugo (se entiende que Anzorreguy) en su casa particular, me dice que a las reuniones asiste el senador Vaca (una vez me dice Vaca y otra vez me dice Toma) y yo voy a un par de reuniones con Losada en la SIDE para hablar de dinero".
Detalla los equipos que mandan a comprar, sus contactos en Estados Unidos, Italia y la Argentina. En este último caso nombra a dos espías por su nombre de guerra -Yaco y Bermúdez-, con los que "arreglan" el ingreso ilegal de los equipos de escucha.
Los encargados de realizar la tarea son tres amigos, también llegados desde los Estados Unidos. "Vienen Rick Lund (ex policía de Fort Lauderdale), profesor actual de las fuerzas especiales de Fort Bragg; Ken Platt, de Smith Myers, y William "Bill" Bishop, un fuerza especial recientemente retirado", dice Perel.
Entrenamiento especial
Los extranjeros entrenan a los argentinos en el uso de los equipos pero "antes de irse visitan una oficina en Reconquista al 1100, en cuyo interior estaba en funcionamiento un puesto de escucha de interceptaciones telefónicas que la Secretaría de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, había montado aquí, en la Capital Federal, con los equipos comprados a Smith Myers".
En ese mismo edificio estaba Bill Bishop "que en la sala de reuniones del piso 14, trabajaba con las antenas apuntando a las oficinas de Moreno Ocampo, de la que tiene alcance visual directo", sostiene Perel.
La operación, al parecer, quedó abortada cuando al asesinado financista lo empieza a investigar el juez Julio Cruciani y Doglioli se separa de la sociedad. No hay a lo largo del relato ningún detalle que permita suponer qué destino o uso se le dieron a las escuchas ilegales realizadas a Moreno Ocampo.
"Esta información vale una fortuna que ni puedo calcular. O la misma SIDE y Carlos (Doglioli) para que no salga, o de algún periodista que quiera hacer algo con ella, o del propio Luis Moreno Ocampo, que también puede querer hacer algo con ella", aconseja Perel antes de rematar: "Manejen esta información con mucho cuidado. Tiene valor mientras no sale a luz. Una vez que sale, no vale más. Hay que cobrar antes".
Jorge Taranto se defiende
En el documento que dejó Mariano Perel, el financista hace mención, al menos dos veces, a su ex socio Jorge Taranto. En una parte del escrito, cuando habla de un posible encuentro con Carlos Doglioli, dice: "Está totalmente aliado con Taranto, que ya le dijo a varios que me quería ver muerto".
La Nación habló ayer con Taranto. "Creo que no se refiere a mí", dijo en un primer momento. Hubo que leer el párrafo con signos de puntuación para demostrar que sí, que se refería a él.
"Vos no me entendés o no sé qué... Yo no lo vi más a Mariano a partir de que me separo de él. En el 96 me volvió a llamar y me dijo Ôyo sé que está enojado, pero quiero que sepa que le dije a mi hijo que si me pasaba algo, usted era una persona de confianza´ y nada más, no lo volví a ver.
-¿Entonces tenía miedo de que lo mataran?
-No me consta. Igual, lo que a mí me preocupa es que me llamen a declarar a mí y no a toda esa gente que se encargó de tapar la verdad sobre el crimen de Perel.
-¿Y quiénes son?
-Se lo dije a la fiscal. Viene del Ministerio de Interior y de la policía. Para mí están tirando cortinas de humo.
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