Premio a la lucha contra la trata de personas
Cynthia Bendlin, de Paraguay, fue galardonada en EE.UU.
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Nunca son suficientes las horas del día para juntar información y sumar un granito de arena para luchar contra la trata de personas. Más difícil se hace en un lugar donde el control del Estado se diluye en los frágiles límites de un punto tripartito: la triple frontera entre la Argentina, Paraguay y Brasil.
Cynthia Bendlin llegó allí al frente del programa que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) organizó en el lugar.
Aunque vive en Asunción del Paraguay, pasa semanas enteras en "la triple", como la llama. El lunes pasado fue premiada en Washington por el Departamento de Estado de los Estados Unidos como una de las 12 mujeres Coraje 2008.
El año pasado, durante la primera edición del reconocimiento, recibió el mismo premio la argentina Susana Trimarco, quien se infiltró en una red de trata de personas en busca de Marita Verón, su hija desaparecida en 2002.
Bendlin es una mujer directa. "Cada víctima de la trata es importante. Mi trabajo en la «triple» no podría ser posible sin la ayuda de las ONG que trabajan en la zona", aclara.
Y ofreció unos números que dan escalofríos: sólo el año pasado se han atendido unas 120 víctimas en Ciudad del Este (Paraguay), el 70 por ciento fue víctima de la trata. Y agrega: "En estudios realizados en Brasil hay un potencial de 6000 víctimas de trata".
-¿Por qué considera que estos números siguen creciendo?
-La sociedad todavía sigue considerando que la explotación sexual de mujeres y niñas es una "forma se supervivencia que es algo normal". Pero eso es un delito que debe ser combatido por todas las instancias.
-¿Cuál es la dificultad que encuentra en la triple frontera?
-Que los gobiernos y las personas puedan comprender las dificultades y desafíos de este territorio, que es uno solo, más allá de las fronteras (según los cálculos, viven allí unas 500.000 personas). Entender el gran trabajo de los actores locales de todos los sectores y apoderarnos del proceso de lucha, tanto argentinos y brasileños como paraguayos. En la "triple" hay personas y organizaciones que están demostrando el compromiso y la valentía de luchar contra el delito de la trata, terrible forma de esclavitud moderna.
-¿Y eso cómo se soluciona?
-Hay que tener la mirada que tienen los actores de la "triple": insisten en la prevención. Hacer que la gente abra los ojos y se dé cuenta de lo que está pasando. Y que implica explotar a mujeres, a niños.
-¿Qué siente al haber sido la primer paraguaya galardonada con este premio que entrega el Departamento de Estado norteamericano?
-Me parece importante esta oportunidad para poner de relieve la triple frontera. Como consultora de la OIM, participé del proceso de instalación del tema de la lucha contra la trata de personas en la triple frontera. Pero este premio no sólo es para mí: es para todos los actores que trabajan allí; para la OIM, los medios de comunicación, las organizaciones civiles. Este premio es para todos ellos: así lo entiendo.
La trata de personas es el tercer negocio redituable del mundo, luego del tráfico de drogas y de armas, con ingresos estimados en 32.000 millones de dólares, según la Organización Internacional del Trabajo.
En la Argentina se creó el año pasado el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de la Trata de Personas y de Asistencia a sus Víctimas. Mientras tanto, en el Congreso se discuten proyectos para tipificar como delito la trata de personas.



