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Qué es una ameba “come cerebros”: así actúa el naegleria fowleri, que tiene una mortalidad superior al 95%

La infección es extremadamente rara, pero puede provocar una meningoencefalitis amebiana primaria fulminante; tras la muerte de un niño en Catamarca, las autoridades investigan el posible origen de la exposición
LA NACION

¿Cómo puede un organismo unicelular devorar cerebros? El eco de un ser vivo minúsculo capaz de hacerlo escaló después de que se conociera el caso de un niño que murió de una meningoencefalitis amebiana primaria en la localidad de Fiambalá, en Catamarca. El origen del cuadro clínico fue por el contacto con una ameba que vive en el agua y cuyo nombre científico es Naegleria fowleri, pero es mejor conocida como la “ameba come cerebros”. Esa es la más común de varias las bacterias que pueden provocar el mismo efecto, como la Acanthamoeba.

El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán mediante una prueba de PCR realizada sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo. El chico había sido internado en el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, donde especialistas en infectología habían sospechado la enfermedad, según informó El Ancasti.

Infectarse es extraordinariamente raro, pero sus efectos tienen una letalidad del 95%. Entre 1962 y 2024, se notificaron 167 casos de meningoencefalitis amebiana primaria en Estados Unidos. Solo cuatro personas sobrevivieron. Oficialmente, en la Argentina hay dos casos registrados, al menos en los últimos nueve años. El primero ocurrió en 2017; el segundo es el que se confirmó hace pocos días en Catamarca.

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¿Dónde puede encontrarse la ameba “come cerebros”?

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¿Cómo se transmite y llega al cerebro?

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¿Cuáles son los síntomas y por qué suele ser mortal?

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¿Qué se sabe sobre el posible origen de la infección en Catamarca?

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¿Dónde puede encontrarse la ameba “come cerebros”?

Naegleria fowleri puede encontrarse en cuerpos de agua dulce, en especial cuando son cálidos. Cuanto más elevada es la temperatura del agua, más favorables son las condiciones para estos microorganismos.

Eduardo López, infectólogo pediatra y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños, explicó a LA NACION que también pueden encontrarse en el agua refrigerante de plantas nucleares, en sistemas de aire acondicionado y en piletas familiares sucias. El especialista mencionó además el líquido de los lentes de contacto como un sitio de infección conocido en la literatura médica.

López señaló que el cambio climático también puede promover este tipo de infecciones, porque las temperaturas más elevadas favorecen las condiciones para estos microorganismos.

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¿Cómo se transmite y llega al cerebro?

La ameba ingresa al cuerpo humano por la nariz, no por la boca. La infección puede producirse al zambullirse o bucear en un lago o río de agua dulce cálida, o al realizar un lavado nasal con agua contaminada.

Una vez que ingresa por el conducto nasal, la ameba avanza a través del sistema olfativo hasta alcanzar el sistema nervioso central. Allí se alimenta de proteínas que contienen las células del sistema olfativo y, posteriormente, de las del cerebro.

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¿Cuáles son los síntomas y por qué suele ser mortal?

Los primeros síntomas son inespecíficos: principalmente dolor de cabeza, fatiga, fiebre, náuseas y vómitos. Cuando la ameba llega al sistema nervioso central, el sistema inmunitario intenta eliminarla y provoca una inflamación en la zona. Esta reacción puede aumentar la presión intracraneal y eventualmente provocar edemas y paros cardiorrespiratorios.

“Es el mismo efecto que genera un golpe fuerte en la cabeza, como un choque o una caída fuerte”, explicó López a LA NACION.

Al mismo tiempo, la ameba destruye células cerebrales, lo que genera una rápida expansión de la necrosis. Este proceso puede provocar cuadros epilépticos y, eventualmente, la muerte.

Habitualmente, pasan cinco días desde la exposición hasta la aparición de los síntomas. A partir de ese momento, el deterioro puede ser veloz. La Naegleria fowleri se alimenta y se reproduce a gran velocidad y, a medida que aumenta su población, los tejidos cerebrales se deterioran.

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¿Qué se sabe sobre el posible origen de la infección en Catamarca?

A partir de la muerte del niño en Fiambalá, el Ministerio de Salud de Catamarca comenzó a reconstruir los lugares en los que pudo haber estado expuesto durante los 12 días anteriores a la aparición de los síntomas. Los equipos técnicos tomaron muestras de agua y de distintas superficies en sitios identificados a partir de los testimonios de familiares y personas de su entorno.

Los análisis todavía se encuentran en proceso y sus resultados serán incorporados a la investigación sanitaria. Entre los ambientes bajo evaluación, se encuentran las aguas termales y otros sitios con agua dulce templada o caliente. Las Termas de Fiambalá, a las que habría acudido el niño, permanecen cerradas al público por obras de renovación.

Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado una fuente de contagio. Tampoco se estableció que el niño haya adquirido la infección en las Termas de Fiambalá o en otro balneario, o por contacto con agua de riego.

En ese contexto, el Colegio de Médicos de Catamarca pidió diferenciar la confirmación de la enfermedad de la determinación del sitio en el que ocurrió la exposición. “La eventual vinculación con un establecimiento o fuente de aguas termales requiere confirmación mediante la correspondiente investigación epidemiológica y sanitaria, por lo que no podemos anticipar conclusiones ni atribuir responsabilidades sin evidencia suficiente”, señaló la entidad.