Santa Fe: murieron dos hermanos al estrellarse el avión en el que hacían acrobacias
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SANTA FE.- Dos hermanos, fanáticos de la aviación y conocidos empresarios de estaciones de servicio de GNC en esta capital, murieron anteayer cuando el avión con el que realizaban pruebas de acrobacia se precipitó en un campo cercano al aeródromo de Esperanza, departamento de Las Colonias, 45 km al oeste de Santa Fe.
El accidente se registró pasadas las 19.30 de anteayer, a metros de la Ruta Provincial 70, y generó conmoción en los familiares que se encontraban en el aeroclub.
El avión, modelo Sonerai II, cayó mientras realizaba acrobacias cerca del Club de Planeadores de Esperanza. Como consecuencia murieron los hermanos Marcos, Hernán, de 45 años, y Yael, de 31.
Testigos afirmaron que el avión, cuya matrícula es LV-X393, hizo un primer paso rasante por la pista y luego intentó completar una maniobra de looping (vuelo de trayectoria circular) con viento en contra, pero cayó antes de poder completarla. También comentaron a la prensa que se pudo observar cómo varias personas corrían desde el aeroclub al campo ubicado frente al predio y cruzaban por la ruta, entre ellas los padres de los tripulantes.
Una testigo del accidente, identificada como Dolores, señaló a la prensa que pudo observar cómo una persona se acercaba al lugar donde cayó el avión, mientras gritaba que en la aeronave estaban sus hijos. Precisó que pudo ver cómo un avión de color amarillo hacía una maniobra. " Después de eso, el avión desapareció y cuando avanzamos con el auto vimos que estaba sobre un campo. Después nos dimos cuenta que algo no estaba bien, ya que un grupo de personas cruzaba la ruta corriendo y querían ingresar al campo", concluyó la testigo.

Desde ayer agentes de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil, con sede en Rosario, buscan precisar cuál fue el motivo que provocó la caída del avión.
Mediante distintos peritajes los expertos confirmarán si la tragedia fue producto de una falla en el motor de la aeronave, o de una mala maniobra del piloto.
Apasionados
Hernán y Yael Marcos amaban volar. Según amigos y familiares, participaban de distintos encuentros en el interior del país.
Hernán era piloto y constructor, además de paracaidista. Era muy conocido en el medio.
Él contó, en un programa de televisión, cómo junto a un amigo construyeron el avión que protagonizó el accidente.
Yael había estudiado dirección de negocios en Rafaela y gestión empresaria en Santa Fe. Amaba a los animales y la danza y participaba de la actividad en compañía de su hermano.
Ambos eran oriundos de esta capital y, junto a su familia, eran dueños de tres estaciones de servicios de GNC, una muy conocida, Gesa, de bulevar Pellegrini al 2400.
Desde hacía más de 15 años, Hernán se había convertido en un experto paracaidista. Adoraba el vuelo, el aire libre y esa sensación de libertad que sentía cada vez que podía surcar los cielos.

Desde muy joven soñaba con tener su propio avión, pero se trataba de un sueño demasiado caro. Sin embargo, la cuestión económica no fue un impedimento y, junto a un amigo, decidieron construir su avión.
La tarea no era sencilla, pero decidieron enfocarse y volcar todo su esfuerzo para lograrlo en el menor tiempo posible. En apenas dos años lo habían hecho. "Empezamos a construirlo en noviembre de 2007 y lo terminamos en noviembre de 2009. La construcción fue bastante rápida, porque un proyecto de esta naturaleza normalmente demanda entre cuatro o cinco años. Claro, cómo voy a negarlo: la idea surgió por mis ganas de volar. Y decidimos hacerlo porque no podíamos comprarlo. Así que comenzamos a buscar en Internet y en estos momentos es el único avión de estas características que está volando en la Argentina", explicó en un programa de TV.
El modelo Sonerai II fue diseñado originalmente como monoplaza, pero Hernán construyó la versión biplaza. Por eso compartía el vuelo con su hermana Yael.
"Empezamos a fabricarlo y lo único que teníamos eran los planos que compramos por internet. Ahí te explica todo. Desde qué cañito cortar primero, hasta cómo armar el fuselaje y el motor. No inventamos el avión, pero sí lo construimos", recordaba Hernán.
Este avión fue pensado para alcanzar altas velocidades, a pesar de la escasa potencia del motor. Podía llegar a los 360 kilómetros por hora. Y su costo también era relativamente bajo, por lo que estaba al alcance de quienes querían desarrollar el hobby de volar.
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