
Thomas Bell llegó a la Argentina en 1825 a bordo de una fragata y, en menos de dos décadas, levantó un imperio estanciero de miles de hectáreas en la provincia de Buenos Aires y en Uruguay
Tres hermanos y tres barcos, travesías en diferentes años y un mismo lugar de partida y destino: de las tierras de Escocia hacia Buenos Aires. Thomas Bell, el primer integrante de una emblemática familia de inmigrantes escoceses llegó a la Argentina en 1825 a bordo de una fragata, aferrado a su fe y con el foco puesto en su pericia para el pastoreo y la cría de ovejas. En menos de dos décadas, junto a George y Henry, sus hermanos, levantó un imperio estanciero de miles de hectáreas en la provincia de Buenos Aires y en Uruguay. Del auge rural de los Bell quedan vestigios, construcciones en pie, como un secreto a la vista repartido en la mezcla de comercios, avenidas, edificios, barrios residenciales, el cemento y el bullicio del sur del conurbano bonaerense.
