
Durante 23 años entre 1953 y 1976, Raúl Soldi pintó una serie de frescos dentro de la capilla de Santa Ana, que fueron declarados patrimonio histórico nacional y todavía se pueden apreciar
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La capilla es de ladrillo a la vista, terracota, el color del polvo y la tierra. Tiene un doble campanario por encima de un rosetón translúcido y una puerta de madera que está cerrada. Se construyó sin ventanales, quienes ingresan no necesitan mirar afuera.
Por Jesús Allende
