
La casona de Temperley, que pertenece a cuatro hermanos, podría ser un museo que recreara la vida cotidiana durante la Belle epoque en las quintas del sur de Buenos Aires
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Desde los muebles europeos comprados por catálogo, hasta los cortinados, pasando por los mármoles, la Sala de Bordado o la vajilla del living comedor, todo es original y de primera calidad en la casona de la familia Grampa en Temperley. El palacio podría ser un museo que recreara la vida cotidiana durante la Belle epoque en las quintas del sur de Buenos Aires.
Por Virginia Mejía
