Siembran soja en las banquinas para que subsista la escuela

Son alumnos del colegio Dante Alighieri, de Las Rosas, provincia de Santa Fe
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15 de diciembre de 2001  

LAS ROSAS, Santa Fe.- Si la necesidad potencia el ingenio, la obra de padres, directivos y alumnos de la Escuela 3099 Dante Alighieri, de esta ciudad del sudoeste santafecino, a 160 kilómetros de la capital provincial, adquiere más valor. Con un promedio de 10 mil pesos por cosecha -el producido de unas 50 hectáreas en zonas de banquinas de rutas próximas al lugar, que siembran con soja- se cubren costos por cargos docentes y administrativos, lo que asegura el normal desenvolvimiento educativo.

La iniciativa, puesta en práctica hace dos años, tiene un valor incalculable en los tiempos que corren, mucho más para el interior, y mereció la reciente distinción de la Fundación Ashoka, que calificó el proyecto entre las llamadas "ideas innovadoras" que tanto necesita la Argentina.

"La idea fue, finalmente, la solución tantas veces esperada, porque no alcanzábamos a cubrir ni el 50 por ciento de las necesidades que tenía el establecimiento. Si no surgía un proyecto innovador, lamentablemente esta escuela iba a dejar de ser lo que fue y es; es decir, un establecimiento donde impera la calidad educativa", admitió sin vueltas ante LA NACION la directora de la escuela, Martha Juliá.

La realidad es elocuente: el Estado provincial cubre sólo el 60 por ciento de 9 cargos, entre maestros y no docentes. Pero, según Juliá, "como el servicio educativo actual completo (jardín, inicial, EGB, Polimodal y hasta el residual del ciclo de media) requiere del concurso de 42 personas, necesariamente tuvimos que recurrir al ingenio de la comunidad educativa".

La respuesta de los padres fue la esperada. Un ingeniero agrónomo (Luis Morra), un arquitecto (Jorge Gordillo), un empresario (Luis White) y hasta un farmacéutico (Rubén Pires) comparten hoy el resultado de la experiencia con la propia Martha, además de Edda Paroni, representante legal, y un grupo de estudiantes dispuesto a respaldar la iniciativa.

En la práctica las cosas parecen más sencillas. Se emplean banquinas de tres rutas diferentes: 178 (de las Rosas hacia el Sur); 65 (hacia el Este) y 13 (hacia el Norte). En todos los terrenos, previamente desmalezados y fumigados, se siembra soja. El ciclo actual, que comenzó hace dos semanas, recién dará resultados en mayo de 2002. "Pero si los resultados son los esperados, seguramente obtendremos una producción aproximada a los 20 quintales por hectárea", remarcó White.

"Los terrenos son más o menos buenos. Como están próximos a una ruta uno ya sabe que debe prepararlos convenientemente. Pero como es siembra directa, por allí hay una sorpresa", señaló el agrónomo Morra, convertido en el director ejecutivo del proyecto.

Si esta campaña es aceptablemente buena, entonces a la escuela ingresarán unos 10 mil pesos. Quedará para más adelante la opción de sembrar trigo, como sugiere Morra, dadas las características productivas de la región.

Antes, la producción deberá ser vendida. "Esas producciones se compran en la misma ciudad, generalmente lo hace una empresa que produce alimentos balanceados, o bien se ensilan hasta conseguir el mejor precio", sostuvo Gordillo.

El aporte de los padres es otro motivo de reconocimiento. Hay quienes proveen insumos, otros maquinarias, otros realizan labores de asesoramiento integral, y hay quienes se dedican a las tareas de comercialización. "Nosotros, los estudiantes, fuimos involucrándonos, entendiendo que era una forma de ayudar", sostuvo Julia Gordillo, mientras Celina Rubiani, Victoria Bacaloni, Marcela Moyano, Juan Ignacio Delgado, Pablo Giampieri y Mauricio Landrein realizaban comentarios sobre la calidad humana de los impulsores del proyecto.

"Tratamos de obtener todas las ventajas posibles del proyecto. Hoy los alumnos tienen inserción pedagógica, la escuela recursos para seguir funcionando y el municipio ahorra porque nosotros mantenemos limpias las banquinas", graficó White.

Los 250 alumnos de la escuela, que fundaron la Asociación Civil Dante Alighieri no ocultan su orgullo ante la distinción recibida en la Capital Federal.

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