
Fue la mente brillante que le permitió a Inglaterra vencer en la Batalla del Atlántico y a los aliados ganar la Segunda Guerra Mundial en Europa; pero la nación que había contribuido a salvar lo condenó penalmente por su condición de homosexual, y, así, probablemente, lo condujo al suicidio
En 2012 habría cumplido 100 años, pero falleció hace casi 70 de una forma misteriosa; para algunos fue un suicidio y para otros un envenenamiento accidental en su laboratorio casero. Pero le habría encantado ver el nacimiento de la revolución digital, y las primeras computadoras personales lo habrían encontrado con algo más de 65 años, inquieto e intelectualmente formidable. Pero no pudo ser, y no pudo ser por la más incalificable de las razones: el prejuicio.

