
El ingenioso mecanismo de engranajes tenía el propósito de ayudar a su padre, inspector de impuestos del Rey; también tuvo una idea que derivaría en un invento que los argentinos sentimos como nuestro
Vivió solo 39 años (cuatro más que Mozart, que nacería más de un siglo después) y acuñó una de las frases más célebres de la filosofía, de la que nos apropiamos, tras sacarla de contexto, por la imperiosa necesidad de entender nuestros sentimientos. “Le cœur a ses raisons, que la raison ne connoît point”, escribió Blaise Pascal en el artículo 24, apartado 5, de sus Pensamientos. “El corazón tiene sus razones, que la razón no conoce.” Con el tiempo, se convirtió en la más conveniente “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, y nos sirvió para explicar todas esas locuras que, si hemos vivido, alguna vez hicimos por amor.
