
Fue ordenada Dama de la Corte en 1947, cuando la precedían décadas de enfrentarse a prejuicios que ahora suenan desquiciados; una de sus cruzadas fue que las mujeres contaran con electrodomésticos
Dos líneas históricas fundamentales convergen en Caroline Haslett. Por un lado, fue una precursora de los derechos de la mujer, aunque la forma en que se propuso cambiar la realidad femenina habla mucho de lo siniestros que son los sesgos en general y en particular los que afectan (todavía hoy) a las mujeres. Por otro, no solo advirtió antes que nadie que la electricidad era una solución para muchas cosas, sino que también imponía riesgos que era menester gestionar. Lo hizo de una manera tan genial que uno de sus inventos todavía es hoy un estándar en Inglaterra.

