
Vivió en un mundo sin electricidad, antibióticos ni vacunas, pero sentó los principios que más de 100 años después hicieron posible los dispositivos digitales que usamos hoy; su obra, sin embargo, cayó mayormente en el olvido
El más infranqueable de los sesgos es el que nos hace creer que el mundo siempre fue como lo es hoy. Pero las diferencias son abismales. Miguel Ángel pintó la capilla Sixtina sin contar con un comercio a dos cuadras que le vendiera los colores; debía producirlos él mismo. Magallanes buscó el estrecho sin mapas (más bien, con mapas inconclusos o incorrectos) y sin GPS. Y Newton, el admirado Newton, no tenía ni siquiera una calculadora de esas de antes, las mecánicas con una manivela. Así que mucho de lo que hoy hacemos apretando un botón virtual en la pantalla de un smartphone debía, el gran Isaac, resolverlo a mano, recursivamente, con trabajosas operaciones numéricas.

