
Todo lo que llevó a la primera computadora personal fue a contramano del manual de IBM, pero este ingeniero estadounidense tuvo la idea más disruptiva de todas; tanto, que pondría en marcha una industria colosal
Philip Don Estridge es el menos conocido de los pioneros de la revolución digital. Su nombre debería, sin embargo, figurar junto al de Steve Jobs (que en su momento le ofreció trabajo) y el de Bill Gates (que trabajó para Estridge), por citar a los dos más célebres. Pero Don (así lo llamaban) falleció trágicamente junto con su esposa en el accidente del vuelo 191 de Delta Airlines, a los 48 años, en 1985. El desastre, el segundo peor en la historia de los Lockheed TriStar, se debió, aunque parezca insólito, a un fenómeno meteorológico llamado micro ráfagas, que había descubierto otro pionero, Tetsuya “Ted” Fujita. Del apellido Fujita viene la letra F con la que se califica la intensidad de los tornados, con una escala desarrollada por este genio nacido en la isla de Kyushu, al suroeste del archipiélago japonés. La prematura desaparición de Estridge esfumó el papel fundamental que había jugado en el nacimiento de la IBM/PC.

