
Había nacido en Alemania y a los 19 años huyó de la Guerra Franco Prusiana; vivió en Washington, New York y Boston, y un día concibió una idea genial que duraría hasta hoy
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Heredé de mi madre unos 30 o 40 discos de pasta. No vinilos, sino algo así como los tatarabuelos de los vinilos. Pesan más del doble y, si se caen al piso, se rompen como si estuvieran hechos de vidrio. Bueno, es que están fabricados no de vinilo, que es un plástico flexible, sino de goma laca, un material rígido que (en parte debido a la Gran Depresión, en parte a la Segunda Guerra Mundial) en su momento empezó a escasear, y por este motivo los fabricantes se pusieron a experimentar con otros materiales. Hasta que llegaron al policloruro de vinilo. Ya llegaremos a eso.
Por Ariel Torres
