
Se crio en una granja en Virginia, Estados Unidos, logró llegar a la universidad, fue maestra, y en 1956 recibió una oferta sospechosa; al principio la rechazó, pero al final aceptó, e hizo historia
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El fanatismo tiene una ventaja muy seductora. Es confortable. Una vez que te abrazás a una idea, un concepto o un personaje con la convicción del fanático, ya está. Todo está claro, no hace falta seguir analizando ni estudiando ni dudando ni pensando ni nada. El mayor pecado del fanatismo no es que suele recurrir a la violencia o a las falacias. Su principal pecado es la pereza.
Por Ariel Torres

