
Hace casi 60 años publicó un breve artículo para la revista Electronics en el que anticipó con precisión abrumadora el ritmo al que avanzaría la industria de los chips; descendiente de los primeros colonos del Lejano Oeste estadounidense, su abuelo había llegado a California en 1847 y su padre fue el sheriff del condado de San Mateo. Junto con Robert Noyce fundó Intel en 1968. Falleció el 24 de marzo de 2023 a los 94 años
Durante los últimos casi 60 años, Gordon Moore fue, en la industria tecno, el hombre de la ley. Por la Ley de Moore, claro, ese principio práctico que anticipó tempranamente que el número de componentes en un chip se duplicaría cada dos años. Detalle inevitablemente delicioso: su papá era el sheriff del condado de San Mateo, al sur de San Francisco, Estados Unidos, donde estaba el todavía hoy diminuto pueblo de Pescadero (595 habitantes), donde Gordon creció. Más adelante, el sheriff ascendería a adjunto del alguacil del condado. Descendientes de los colonos que a mediados del siglo XIX habían llegado al Lejano Oeste, el padre de Gordon ignoraba por entonces que su apellido se volvería sinónimo de futuro y de una Ley, que no es exactamente una ley, pero que retrata con trazos indelebles el paisaje de la revolución digital.

