
Su padre, que nunca pudo terminar la primaria, movió cielo y tierra para que sus cuatro hijos asistieran a la universidad; de él heredó su destreza notable con los números. No porque sí, el astronauta John Glenn exigió que Katherine chequeara los cálculos de las primeras computadoras, antes de salir al espacio
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Una cosa es ser un pionero de la computación. Otra es haber sido una computadora humana. Suena raro, pero así se la conoció a Katherine Johnson, cuya historia es una de las más formidables de la informática.
Por Ariel Torres

