La curiosa religión sueca que pregona el intercambio de archivos

Bajo el credo de copiar y compartir, la Iglesia del Copismo fue reconocida por el gobierno sueco como un credo que considera sagrado el acto de compartir materiales en Internet
Un operador, como denomina el movimiento copista a sus religiosos, celebra la primera boda de la iglesia con la característica máscara de Guy Fawkes
Un operador, como denomina el movimiento copista a sus religiosos, celebra la primera boda de la iglesia con la característica máscara de Guy Fawkes Crédito: http://kopimistsamfundet.se
Bajo el credo de copiar y compartir, la Iglesia del Copismo fue reconocida por el gobierno sueco como un credo que considera sagrado el acto de compartir materiales en Internet
John Tagliabue
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26 de julio de 2012  • 16:38

ESTOCOLMO.- En la actualidad, prácticamente en todos lados, la gente intercambia archivos utilizando las computadoras para descargar música, películas, libros u otros materiales, con frecuencia haciendo caso omiso de los derechos de autor. En Suecia, sin embargo, esto es un verdadero acto religioso.

Aun cuando este país escandinavo, al igual que en otras naciones de Europa, presiona para que los grandes medios dejen de intercambiar archivos, un departamento del gobierno sueco, este año, registró como religión auténtica una iglesia cuyo dogma principal es que el intercambio de archivos es sagrado.

"Para mí, es una especie de creencia en valores más profundos que los valores terrenales", dijo Isak Gerson, un estudiante de filosofía de la Universidad Uppsala, quien colaboró para fundar la iglesia en el año 2010 y que tiene el título de jefe misionero. "Lo llevas en la médula".

El "Copismo" (el nombre proviene de la palabra Kopimism, "cópiame", en sueco) reivindica a los más de 8.000 fieles que se registraron en el sitio de la iglesia en Internet. Este movimiento ha solicitado el derecho de celebrar bodas y de recibir los subsidios que el estado entrega a las organizaciones religiosas, y ha hecho una oferta de compra de un edificio para la iglesia, que hasta el momento no ha tenido éxito, aunque la mayoría de las actividades de dicha iglesia se llevan a cabo online.

Debido a que la asistencia regular a las iglesias disminuye entre los 9,4 millones de suecos, la Iglesia de Suecia ha puesto a la venta las iglesias en desuso, pero aún no ha respondido a la oferta copista.

"Tenemos algo similar a los curas que conocemos", dijo Gerson, de 20 años, quien afirma tener un vínculo permanente con lo divino a través de un teléfono inteligente Nokia. "Los llamamos ‘ops’, u operadores, y su tarea es ayudar a la gente con cosas tales como las reuniones. No hay tantos rituales. Somos una comunidad tolerante".

Al preguntarle si creía en Dios, Gerson respondió: "No, solamente creo en nuestros valores. Es simplemente una creencia en valores sagrados".

La Iglesia del Copismo ha solicitado el derecho de celebrar bodas y de recibir los subsidios que el estado entrega a las organizaciones religiosas. Aún no tiene una sede física, aunque la mayoría de las actividades se realizan on line

Los copistas surgieron del creciente movimiento a favor de la piratería cibernética de Europa, el cual nació en Suecia hace aproximadamente una década. En elecciones para el Parlamento Europeo, en el año 2009, el Partido Pirata del país obtuvo el 7,1 por ciento de los votos, aunque en las elecciones nacionales, que tuvieron lugar al año siguiente, su participación se desplomó a menos del 1 por ciento.

El movimiento se ha esparcido en el extranjero, a al menos nueve países europeos. En mayo, el Partido Pirata de Alemania ganó casi el 8 por ciento de los votos en Renania del Norte, Westphalia, que es el estado más populoso de Alemania. En Berlín, el año último, obtuvo el 8,9 por ciento en las elecciones para el Parlamento estatal.

Pero los copistas, como Gerson, de padre judío y madre cristiana, insisten en que la iglesia no se mancha las manos con política, a pesar de que admiten que la línea entre la política y la religión puede ser muy delgada.

"Miren a Estados Unidos, en las elecciones primarias, la importancia de la religión, o en Oriente Medio", dijo Gustav Nipe, otro fundador de la iglesia. Nipe, de 23 años, quien estudiaba economía, ilustra esa delgada línea: él es presidente de la Iglesia Kopimista y del grupo juvenil del Partido Pirata.

Nipe, cuyos padres son cristianos practicantes, enfatiza con sus correligionarios que el propósito de la Iglesia del Copismo no es promover directamente el intercambio (copiado) ilegal de archivos, sino enfocarse en los valores del intercambio de información.

"Creo que lo vemos como una nueva versión teológica", expresó Gerson. "El cristianismo tomó cosas del judaísmo y se convirtió en algo nuevo, y los musulmanes hicieron lo mismo. Somos parte de una tradición".

La boda celebrada por la Iglesia del Copismo, que pregona el intercambio de archivos en Internet
La boda celebrada por la Iglesia del Copismo, que pregona el intercambio de archivos en Internet

El gobierno no tiene problema con esa tradición, siempre que sus adeptos no infrinjan la ley.

"Es nuestra responsabilidad registrar a las comunidades religiosas que cumplen con ciertos criterios", afirmó Mareta Grondal, una funcionaria del departamento de gobierno que registró la iglesia. "Nosotros no investigamos cómo actúan las comunidades de manera práctica".

Una comunidad religiosa es reconocida, dijo Grondal, si cumple ciertos requisitos, como redactar un estatuto y presentarlo al departamento, elegir una junta directiva y pagar una tarifa anual, que ahora es de aproximadamente 70 dólares. Antes de ser aceptada, la solicitud de registro de la Iglesia del Copismo fue rechazada dos veces debido a ciertos detalles técnicos.

"El gobierno no puede, y no debería, interferir en lo que la gente cree", expresó Grondal. "Eso sería dar un paso peligroso". Pero, últimamente, el gobierno ha estado interfiriendo en lo que la gente hace y muestra pocos signos de permitir la libertad de culto para justificar la violación a los derechos de autor.

"Cada vez hay más arrestos de personas que intercambian archivos, especialmente los hubo durante el año último", dijo Anna Troberg, quien es la líder del Partido Pirata Sueco, el cual cuenta con alrededor de 8.500 miembros. "Las grandes compañías cinematográficas y discográficas desean que alguien sea sometido a juicio", señaló ella, para disuadir a los otros. Sin embargo, dijo, con una estimación de dos millones de suecos involucrados en dicha actividad, las probabilidades de que alguien sea exitosamente procesado son escasas: "Es más fácil que te alcance un rayo que ir a juicio".

No obstante, la tendencia es clara y se ha extendido por toda Europa, y ni siquiera una plegaria parece poder detenerla. El año último, en una divulgación de tráfico de cables diplomáticos por parte de WikiLeaks constaba una detallada solicitud de la Embajada de Estados Unidos al gobierno de Suecia para que detuviera la violación de los derechos de autor. Un tribunal holandés, en mayo, ordenó a los proveedores de Internet que bloquearan el sitio de Internet denominado Pirate Bay, el cual está vinculado con el Partido Pirata, o se enfrentarían a grandes multas; una disposición que bloqueará prácticamente el acceso de los holandeses al sitio con base en Suecia. El Tribunal Supremo de Gran Bretaña emitió una sentencia similar en el mes de abril.

Nipe lo denominó una "especie de inquisición, como quemar a las personas".

Troberg, de 38 años, una ex ejecutiva de la industria editorial que ha estado a la cabeza del Partido Pirata desde 2008, no es una copista. "Soy agnóstica", expresó, y agregó, sin embargo, que el grupo era "muy interesante".

Algunas personas "piensan que están burlándose de la religión, pero esto da origen a interesantes preguntas sobre los temas", dijo.

No todos los suecos comparten el dogma copista que establece que la información quiere ser libre, independientemente de los derechos de autor, aunque muchos dan la bienvenida al fervor del grupo por buscar nuevos métodos para compartir información.

"Algunas personas piensan que están burlándose de la religión, pero esto da origen a interesantes preguntas sobre los temas", dijo Anna Troberg, integrante del Partido Pirata

"Es importante pagar por el material que se descarga", afirmó Jennifer Hallberg, de 32 años, quien acaba de finalizar un Máster en Administración de Empresas y ahora está buscando trabajo. Si los copistas hallan una manera de que los artistas y los escritores se beneficien equitativamente con su trabajo sin que quienes realizan las descargas tengan que pagar", dijo, "entonces, merecen un premio Nobel".

Sin embargo, Ernie Lagerstrand, de 45 años, quien trabaja en marketing, recordó cómo protestaban grandes cantidades de personas afuera del palacio real del Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, luego de que el gobierno prohibió temporariamente el sitio de Internet Pirate Bay, en 2006. "La gente estaba preparada para ir a la cárcel", expresó.

Él dudó de que los copistas se arriesgaran a convertirse en una pantalla de los ladrones de archivos. "No se trata simplemente de leer archivos, se trata de maneras de compartir información", afirmó, jugando con los dedos sobre la computadora portátil, en una cafetería ubicada cerca de la estación central de trenes. "Los políticos no lo entienden; ellos se concentran en los temas legales".

Por su parte, Gerson dijo que el movimiento copista se reúsa a "trazar una línea entre el intercambio de archivos y la creatividad".

"Nuestro ángulo no es burlarnos de la religión", agregó. "Nosotros recordamos que el cristianismo y los evangelistas, con sus colecciones de pequeñas historias, son ejemplos de intercambio de información".

© NYT Traducción de Angela Atadía de Borghetti

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