
Fue la primera persona que el programa Apolo contrató para escribir software, pero hizo mucho más y desarrolló una ciencia que hizo posible que los dos primeros hombres pisaran la Luna; gracias a sus ideas, hoy tus dispositivos funcionan sin fallar, o, más bien, casi nunca te enterás de que fallan
Esta es, simplemente, una historia hermosa. No solo porque Margaret Hamilton fue una persona brillante, sino por el modo y el contexto en el que lo fue. Se le atribuye, y es difícil refutarlo, el haber acuñado el término “ingeniería de software” (algo que, admite, en el momento sonaba como una broma o un juego de palabras), y fue, de eso no cabe duda, la persona que hizo posible que los dos primeros seres humanos alunizaran, el 20 de julio de 1969. Sin Margaret, los vítores podrían haberse tornado en fracaso. O, peor, en desgracia.

