
El 24 de agosto de 1995, tras una colosal maniobra de pinzas para quedarse con el mercado de la PC, Microsoft puso en venta un sistema operativo que haría historia; todavía usamos muchas de sus características
Cuando colgué el teléfono, en la Redacción del diario, estaba indignado. Un teléfono de línea, me permito añadir. Acababa de hablar con Microsoft. Las copias de Windows 95 no iban a llegarle a la prensa (al menos, en la Argentina) con ninguna antelación. Solo nos enteraríamos de cómo era el nuevo y muy anticipado sistema operativo para computadoras personales cuando saliera al mercado. No era un intento de amordazar nuestra opinión, que por aquella época era minúscula. De hecho, muy probablemente se trató de eso, de que este mercado era por completo irrelevante para Microsoft en ese momento (aunque ya tenían oficinas aquí) y por lo tanto ni se ocuparon de que nos llegaran los discos de instalación. Pero de todos modos nos habían cancelado la posibilidad de escribir una reseña adecuada.
