Cualquiera pasa el verano en el Tigre sin hacer agua
El ocio y los deportes marcan las horas alrededor de las islas
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TIGRE.- Verano. En el aire se respira un dejo de perfume a jazmines que llega desde algún jardín. Los portales de las casas del Paseo Victorica -a orillas del río Luján- iluminan la noche como estrellas urbanas.
Es el prefacio de un cuento de agua que acontece a tiempo de lunas, entre el Luján y el Paraná, la primera sección del Tigre insular.
Para recorrerlo hay que tomar una lancha colectivo o un catamarán y seguir la estela que este pueblo canoero de origen guaraní aún teje en varas de mimbre, aguas adentro.
Cuentan los que saben que fue Domingo Faustino Sarmiento el que trajo de Chile al Delta las primeras varas de mimbre amarillo de hojas dentadas.
A 20 minutos de navegación desde la estación fluvial, sobre el río Sarmiento, está la casa de descanso donde el escritor pasaba los días alternando la lectura y los paseos en su canoa inglesa. Hoy es museo y conserva muebles originales. Las ramas de las casuarinas que él mismo plantó dan noticia del paso del tiempo.
Ruta de sabores
A muy pocos minutos del Museo Sarmiento está la zona Tres Bocas, una colorida postal del Delta.
Caminos peatonales que bordean el agua y pequeños puentes de madera que cruzan arroyos le dan un aire de pequeña Venecia.
Sobre el río Capitán, a 50 minutos de navegación de la estación fluvial, se encuentra Gato Blanco, restaurante con amarradero propio y dos hectáreas de jardines.
Sobre el arroyo Rama Negra, a 60 minutos de Tigre, un rincón típico alemán, Alpenhaus. Vestidos con ropas tirolesas, sus dueños reciben a los visitantes. Cerveza tirada, fiambres, quesos alemanes y chukrut, entre otros bocados típicos.
El arroyo Rama Negra Chico es un bulevar escoltado por cañas, cipreses, robles, ceibos. Los lirios y las sagitarias cortan el verde con amarillos, blancos, naranjas y azules. Calma de siesta que se altera, apenas, con el toque de algún remo.
Un hilo de luz se filtra entre el cañaveral y quiebra la sombra fría y violeta del remanso. Algo más lejos, a 15 km de Tigre -1 hora, 20 minutos de lancha-, también sobre el Capitán, se puede almorzar en Atelier. Ya sobre el anchísimo Paraná de Las Palmas -el límite de la primera sección de islas de Tigre- el Río Laura tiene su restaurante con pastelería de la casa, y es ideal para sentarse a ver el paso de los barcos madereros y cerealeros que van cargados, rumbo al Norte.
Música de bosque
Para conocer el Tigre hay que caminar isla adentro, recorrer los bosques, respirar el aire inundado con el perfume de la madera. Aquietar el paso a tiempo de mariposas, que las hay de todos los colores.
Sobre el arroyo Antequera, entre el Toro y el Paraná -a una hora y media de navegación-, Bosque de Bohemia es el punto de partida para comenzar la caminata. Doce hectáreas de bosques añosos y, a la vuelta, a orillas del agua, un típico té con strudel.
A 10 minutos de la estación fluvial, en el cruce entre el río Carapachay y el arroyo Gallo Fiambre, La Real organiza caminatas y safaris fotográficos para ver las casas típicas de los isleños, con sus jardines sembrados de frutales y membrillos; un antiguo convento de los monjes franciscanos y una vieja licorería.
El recorrido comprende el sendero que bordea el Gallo Fiambre, cruza el canal Miramar y llega hasta el Luján.
Confundirse con el paisaje
La gente de la isla sabe leer los ciclos del agua. "A veces el río está alto y es una maravilla remar por el Gambado", cuenta Lucas que, junto con dos amigos, fundó Selk´nam -a orillas del arroyo Gambado- donde construyen canoas canadienses artesanales. Usan maderas del lugar como el cedro y el timbó.
Los detalles y ornamentos los hacen con incienso o ceregeira. "Se trata de un modelo esquimal que se usaba para la caza de focas", precisa mientras dispone todo para un paseo por el agua. Los recorridos varían según la altura de los arroyos. Organizan circuitos a la luz de la luna, para escuchar a los grillos y a los pájaros de la noche.
La canoa se abre paso entre las flores sagitario y el caraguatá. En otoño, el verde se vuelve ocre. La caducidad de los árboles el encanto de la luz cambian el paisaje a capricho de la naturaleza.
A partir de septiembre, los arroyos se vuelven una galería de aromas y de color: glicinas, azahares, azaleas y madreselvas... una sucesión de perfumes que delatan el alma fértil de estos rincones encantados.
Datos útiles
Alojamiento
Alpenhaus $ 360
Bungalows para dos personas, desde el viernes hasta el domingo, con desayuno. También se puede ir a comer. Entrada, plato principal y bebida, desde 15 pesos. 4728-0422
Los Pecanes $ 120
Habitación para dos personas, desde el viernes al domingo, con desayuno incluido. Almuerzo, con bebidas, 24 pesos por persona. Para los huéspedes las comidas cuesta 18 pesos.
Excursiones
Todo Delta, Agrupación de Colaboración empresaria (ACE). Organiza paquetes con alojamiento y excursiones combinadas
Tel: 4005-0405 o 4728-2325
Gastronomía
Gato Blanco $ 35-50
Entrada, plato principal y postre, sin bebidas. 4728-0390
Isla Margarita $ 12-20
Entrada, plato principal y postre, sin bebidas. 4701-7575
Más información
Ente Municipal de Turismo de Tigre, en Estación Fluvial de Tigre, Mitre 305, 4512-4497/4498. De lunes a domingo, de 9 a 17.



