El delta del Orinoco devela los enigmas de la selva
Excursiones por una ruta que pone en relieve la aventura
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CARACAS (El Nacional, de Venezuela).- La vida es otra en el sur del país. Esas tierras, alejadas de Caracas, poseen una vitalidad que supera a la fuerza de sus ríos y en su paisaje destacan los místicos tepuyes, que forman parte de la zona geológica más antigua del planeta. Viajar a esos lugares significa entrar en contacto con una agreste naturaleza y con la cultura ancestral de las comunidades indígenas, que son las mejores anfitrionas de la región.
Se puede navegar durante más de ocho horas mientras se divisan extensiones inmensas de arenas solitarias. En un determinado punto de la travesía, el río le entrega sus aguas al océano Atlántico. El lugar es el bajo delta del Orinoco.
Durante el atardecer, algunas visitantes alemanas se bañan en top less en el río, al tiempo que aparecen en escena cinco niñas yekuanas, pintadas con onoto y provistas de una hoja de guayaba, para "no caer en tentaciones", según cuenta una leyenda indígena.
Después de pasar un día entero en el campamento surge la necesidad de compartir. Todo ocurre en el campamento El Playón, en el río Caura. De pronto, la selva se termina y se abre la sabana. La energía fluye de los tepuyes y la aventura sugiere dormir en un sitio distinto cada día. El salto Aponwao, el Kama Meru, los pozos de Suruape, las quebradas de Jaspe y la misión de Kavanayén son escalas obligadas en la ruta. Y ese embrujo tiene un solo nombre: la Gran Sabana.
Retos para el viajero
Esos tres episodios son algunas de las experiencias que es posible vivir al explorar la región sureña de Venezuela. Una excursión a la selva implica muchos retos: dormir en un campamento indígena rodeado de extrañas especies de animales, navegar en río durante más de ocho horas y apartarse del ruido citadino para aprender a escuchar el lenguaje de la naturaleza. Pero sólo basta convivir con lo desconocido para alejarse de los prejuicios y disfrutar del irresistible enigma de la selva.
Gran parte de los programas turísticos que invitan a conocer estas regiones se promociona en el país durante todo el año. No obstante, la Gran Sabana, el delta del Orinoco y el Amazonas son algunos de los destinos que tienen más demanda entre los venezolanos, especialmente durante este mes.
Si bien varios de los recorridos se pueden realizar por cuenta propia, diferentes mayoristas de turismo y operadores locales se han especializado en los programas de selva. "La intención de estos viajes es conocer y aprender sobre las formaciones geológicas de esos territorios; su fauna y flora, y sobre las culturas de los indígenas que allí habitan y que forman parte del patrimonio de la humanidad.
Compartir con ellos por unos días resulta una de las vivencias más enriquecedoras y de gran orgullo para el venezolano", afirmó Tania Mosqueda, gerente general de Expediciones Makiritare. Los viajeros con mayor experiencia en estos viajes recomiendan comprar un programa con antelación y con operadores cuya trayectoria sea conocida, pues en el mercado también existen muchos que no tienen los permisos reglamentarios ni la experiencia para explorar esas zonas de ecosistemas muy frágiles.
Onda verde
"La característica principal de los itinerarios es la novedad y la aventura. Y lo que más le gusta a la gente es el contacto con la naturaleza y con las comunidades indígenas primitivas. Los itinerarios de pesca en el Amazonas y las rutas de la Gran Sabana son dos de los programas más solicitados por los venezolanos, a la hora de pasar la Navidad y recibir el año nuevo.
Es en los últimos años que la gente elige más la Gran Sabana -que no es propiamente selva- por su carácter místico, porque forma parte de la zona geológica más antigua del planeta. Los viajeros buscan renovar -en sus pozas y en sus formaciones geológicas- el cuerpo, la mente y el alma, y recobrar las energías necesarias para el año entrante.
Campamentos cómodos y seguros
La oferta de los paquetes de la selva incluye los servicios de alojamiento en campamentos y comunidades indígenas, excursiones, guías durante el viaje, todas las comidas y bebidas no alcohólicas, así como los traslados aéreos y terrestres, entre otros. Además de ello, en la actualidad la región cuenta con reconocidos campamentos, en los que se puede vivir una experiencia única, en un ambiente cómodo y seguro.
Los programas que además ofrecen alternativas especiales, como traslados en vuelos chárter, y en general se organizan en grupos mínimos, de cinco personas. El costo promedio puede rondar los 400 dólares .

