El increíble show del Año Nuevo en la bahía de Sidney

La experiencia de recibir el año navegando en un barco con vista privilegiada de los fuegos artificiales
La experiencia de recibir el año navegando en un barco con vista privilegiada de los fuegos artificiales
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29 de diciembre de 2019  

El siguiente relato fue enviado a lanacion.com por Patricia Niselbaum . Si querés compartir tu propia experiencia de viaje inolvidable, podés mandarnos textos de hasta 5000 caracteres y fotos a LNturismo@lanacion.com.ar

Año tras año he mirado por televisión el maravilloso espectáculo de fuegos artificiales para recibir el nuevo año en Sidney, siempre a la media mañana de la Argentina.

Ellos ya estaban en el año siguiente y nosotros todavía, con todo el día 31 por delante, ya que tenemos 14 horas menos que Australia.

Siempre desee, algún día, poder ver los fuegos artificiales en vivo y en directo en la bahía de Harbour, y cuando algo mucho se desea puede convertirse en realidad.

El 2018 me dio la oportunidad de viajar a Sidney. El 28 de diciembre partí desde Ezeiza, con previa escala en Auckland. Llegué el 30 de diciembre por la mañana; el hecho de cruzar el Limite Internacional de Cambio de Fecha, hace que, en el viaje de ida, se pierda un día, pero a no preocuparse, ya que, al regreso, se recupera.

En mi primer día en Sidney fui a recorrer el Downtown, que estaba adornado con motivos navideños y un enorme árbol de Navidad.

Eran tiempos mejores en Australia, sin los feroces incendios forestales que desde hace semanas provocan una nube de humo en la región oriental del país.

El barrio de The Rocks es el más antiguo de la ciudad, donde hace poco más de doscientos años llegó el primer contingente de prisioneros desde Gran Bretaña, y así empezó a formarse Australia. En este barrio se pueden encontrar los pubs más viejos de Australia y muchas casas de estilo victoriano; caminar por sus calles es retroceder al siglo XIX.

También caminé por la zona del puerto, llamada Circular Quay, con vistas del Puente de Harbour y de la emblemática Opera House.

Al otra día, el ultimo del año, tomé temprano un ferry, que en 30 minutos me llevó hacia el pueblo de Manly, para recorrer este pintoresco lugar y disfrutar de su hermosa playa de arena rodeada de árboles. Por la tarde temprano volví a tomar el ferry rumbo al Downtown de Sidney para prepararme, para la noche.

Cuando el ferry se estaba acercando a la bahía de Sidney ya había miles de turistas apostados por toda la zona del puente, la Opera y el puerto esperando uno de los mejores espectáculos de fuegos artificiales del mundo, y recién eran las 14.30; faltaba bastante para la medianoche. Un millón y medio de turistas habían llegado de distintas partes del mundo.

A las 19, una combi me pasó a buscarme por el hotel para llevarme al puerto, donde abordaría un barco con cena incluida de donde podría ver el show de fuegos artificiales.

A las 20 el barco zarpó, y estuvo paseando por la bahía, para cerca de las 9 de la noche, ubicarse cerca del puente, del lado contrario a la Opera, donde a las 21, veríamos un breve show de fuegos artificiales que se hace especialmente para que los niños no tengan que esperar hasta medianoche despiertos.

A las 21, durante 8 minutos, tuvimos una previa de fuegos pirotécnicos. Fue una previa espectacular, con los fuegos explotando por delante y detrás nuestro.

Luego sirvieron la cena y el barco dio vueltas por la bahía hasta las 23.15 aproximadamente, cuando la embarcación se ubicó delante del puente, a unos 200 metros de distancia, del mismo lado de la Opera. Ahora, solo había que esperar 45 minutos, para la llegada de la medianoche y del año nuevo.

Antes de las 23.30 me ubiqué delante de todo en la proa y bien en el medio, para poder tener la mejor vista. Una suave lluvia caía desde el cielo. Había viajado muchos kilómetros y esperado muchos años para ver este maravilloso espectáculo, nada me movería de mi ubicación en la proa.

El tiempo se hacía eterno, esos 30 minutos no pasaban más, a medida que la medianoche se acerba, mi adrenalina iba creciendo.

A las 23.58 en las columnas del puente empezó la cuenta regresiva desde 120. Cuando llegamos a 10, todo el barco empezó a gritar la cuenta regresiva hasta cero, y ahí, en ese momento, una explosión de fuegos de colores en el puente abrió el show del Año Nuevo.

Cientos de fuegos artificiales de distintos colores explotaban en el puente, la Opera, a nuestros costados y detrás de nosotros. Se sentía un fuerte olor a pólvora, era increíble estar en ese lugar soñado, fueron 12 minutos excitantes, que quedarán grabados en mi memoria por siempre.

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