El Renacimiento, para pasar un día de campo cerca de la City
El Cazador de Escobar propone almuerzo y té, además de aire bien puro
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Al salir de Buenos Aires hacia el Norte, en busca de naturaleza, a pocos kilómetros de Panamericana las construcciones merman y el verde se asoma en manchones.
Si el objetivo es salir a comer a un lugar al aire libre con niños habrá que considerar su propia diversión, léase juegos de madera o plástico y sonrisas comprensivas ante sus simpáticos desmanes en la mesa. Para eso, un lugar posible es el restaurante El Renacimiento, en el barrio El Cazador, de Escobar.
La superficie de 3000 metros cuadrados alberga una casona colonial, donde funciona el restaurante y un centro cultural con dos salones y biblioteca, más un patio cervecero a cielo abierto; todo dispuesto en un escenario de árboles añosos presidido por un roble centenario y juegos infantiles, entre otros atractivos.
En la biblioteca, visitada mayoritariamente por niños, hay obras clásicas, libros de poesía y revistas de interés como la colección de National Geographic de la década del 20.
Bajo los árboles, las reposeras invitan a descansar después de almorzar. También se puede caminar por la quebrada seca que dejó el antiguo río que atravesaba El Cazador.
En cuanto a la gastronomía, la cocinera Teresa Paiz, que además es vecina del barrio, es famosa por sus pastas: ñoquis rellenos con salsa Scarparo, cuatro quesos o Renacimiento; caseritos de ricotta y queso; fideos al huevo, así como por las minutas: bife de chorizo, milanesa de peceto, pechuga de pollo, omelette.
El salteado oriental pollo y verduras en juliana con salsa de ostras es otra opción interesante. Para los amantes de las carnes, el bife de chorizo en reducción de Malbec o el solomillo de cerdo con salsa de naranjas, arroz y pasas de uva. Y de postre, el soufflé de chocolate con almedras. Después, un café con cheese cake con frutos del bosque... y a descansar. El gasto promedio a la carta ronda los 20/35 pesos.
Otra posibilidad es ir a disfrutar del atardecer con un té con tortas de estilo europeo -el lemon pie es exquisito, así como el pastel de peras- o una picada con cerveza bien fría. La tabla Renacimiento de fiambres y quesos artesanales trae jamón crudo y cocido, soppressata, lomo suizo, paté casero y quesos gruyère, fontina, boconccino, azul y untable; embutido tipo Holstein, Milano, mousse de atún y aceitunas, según la disponibilidad del mercado. Vale la pena probarlos como entrada o plato único porque "la mercadería es de primera", afirma el dueño del emprendimiento familiar, Víctor Lessler.
Un poco de historia
Se respira una atmósfera serena, acompañada por música griega, italiana o francesa. Las mesas están dispuestas con suficiente espacio entre las arcadas de la casona diseñada por el arquitecto Vitale.
En la entrada se ofrecen artesanías tanto de los artistas de Escobar como de los wichis de Encarnación, al norte de Salta: tallas de animales en madera de palo santo, cucharas, aros y un largo etcétera, a precios razonables. Las paredes exhiben muestras de arte que se renuevan periódicamente. "La idea es que la gente renazca, que salga con una impresión positiva de su contacto con la naturaleza, de ahí el nombre, El Renacimiento", explica Lessler.
Datos útiles
Para llegar
Punto de partida, el centro de la ciudad de Escobar. Desde allí unas 10 cuadras por la calle San Martín (o ruta 25) que lleva al barrio El Cazador, donde está El Renacimiento, Kennedy 946.
Más información
Reservas por el 03488 487398, o por mail a renacimientoescobar@yahoo.com.ar.
Según informa un artículo de la página Web www.periodicoelcazador.com.ar , a fines del siglo XIX, el llamado Rincón de Luján incluía la barranca de El Cazador, la parte más alta, junto con su bañado que se extendía hasta el río Luján. Más tarde, el Rincón de Luján pasó a llamarse el Rincón del Cazador, que pertenece al partido de Pilar. Alrededor de 1862, Juan Pinedo compró el mentado rincón a Salomé Cascallares, y en 1870, en sociedad con una empresa inglesa, se construyó sobre la misma barranca una destilería de alcohol que cerró sus puertas en 1890. Alrededor de 1900, las tierras del Rincón de El Cazador fueron adquiridas en subasta pública y 16 años más tarde fueron vendidas al Banco Hogar Argentino de Crédito Real SA, y éste instaló la estancia El Cazador. En la década del 40 dicho establecimiento fue fraccionado y vendido en parcelas, conformándose el actual barrio parque El Cazador.



