El Rodeo es para darse una vuelta por Catamarca
La atractiva villa veraniega entra por los ojos y la nariz
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- La villa veraniega de El Rodeo, en el departamento de Ambato, a 38 kilómetros de esta capital, es uno de los lugares más bellos que tienen los catamarqueños para mostrar a los visitantes, al tiempo que se transforma en el refugio predilecto de los moradores de la capital cuando quieren escapar al agobio del calor del verano.
Las flores son las que marcan el rumbo a los turistas: con sus nombres se denominan las calles, de un trazado muy original.
Las orquídeas, las calas, los tulipanes, las maravillas, las azucenas, las petunias, las aljabas, pueden llevarlos a distintos lugares de la villa recorriendo empinadas subidas y pendientes pronunciadas, donde cada vez que se encuentre con un rodeíno tendrá una sonrisa a flor de labio, un cordial saludo y una disposición para responder a cualquier inquietud.
Con un poco más de 1500 habitantes, El Rodeo ha crecido notoriamente en la última década. Se han construido lujosas viviendas junto a antiguas casonas, y muchas familias de esta capital han resuelto instalarse definitivamente en el lugar al abrigo de su tranquilidad, de la ausencia de ruidos y de un clima bondadoso en cuanto a su contenido de oxígeno.
El porqué de un nombre
Algunos sostienen que es porque está rodeado o abrazado por cerros que pertenecen al cordón del Ambato. El historiador Gaspar Guzmán afirmaba que el nombre deviene del que llevaba una estancia denominada El Rodeo Grande. Lo cierto es que la historia de esta villa se remonta al antiguo Niquixao, un topónimo indígena de las tribus diaguitas, que en la época de la conquista española habitaron la región del noroeste argentino.
Justamente Niquixao es una fiesta anual que se celebra en El Rodeo en coincidencia con el 25 de Mayo, y de lo que se trata es de retomar las formas de estos festejos tal como eran a comienzos del siglo XX.
Es el momento del rescate de los juegos tradicionales en los que participan jóvenes y adultos. Predominan las actividades hípicas donde los hombres muestran su baquía mientras otros junto a las mujeres, disputan el juego de la taba.
Hay bailes, comidas, vino y artistas que van llegando sólo por el aplauso. Así cuenta Mercedes Díaz, alma máter de esta celebración, docente universitaria, vicedecana de la Facultad de Humanidades y oriunda de El Rodeo donde sus ancestros figuran entre los primeros habitantes del lugar.



