Gualeguaychú menea las caderas con el ritmo de las batucadas
Todos los sábados, hasta marzo, el Rey Momo alborota el Corsódromo de la ciudad
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GUALEGUAYCHU.- Contra reloj. Han pasado apenas unos minutos de las 22 y los camarines del Corsódromo son un hormiguero en plena actividad: ganas, nervios, corridas de último momento. Un tocado que no acaba de acomodarse. Tacones, gritos. Pura adrenalina. Afuera, la gente pide con palmas que salgan las comparsas. Ya es hora. Noche de sábado. Tiempo de carnaval.
A 228 km de la Capital, a orillas del río Gualeguaychú, todos los sábados, hasta el 1° de marzo inclusive, de 22 a 2 de la mañana, el carnaval estará en danza... Dicen que el Rey Momo anda suelto por las calles de la ciudad y va alborotando demonios y pasiones entre las muchachas que mejor bailan .Todas lo hacen bien. Han crecido al ritmo de butacadas, tiene el alma, la piel y los pies sensibles a los fraseos de los tambores.
Ellas bailan solas, no hace falta nada. El olor de los parches les ha calado hondo, basta evocarlo para que se les encienda la mirada y comiencen a esbozar el ritmo que les canta la memoria. Elina alza los brazos. Tiene 25 años y cientos de rizos color ébano. Igual que una Manela -aquel personaje de Jorge Amado en su novela La desaparición de la santa -, Elina desfila desde los 16 cuando se escapaba de su casa, a escondidas, para sumarse a las comparsas. Cuenta y baila y deja crecer la sonrisa que pronto lo abarca todo: ilumina la noche.
Las hadas de los hilos
Es un arte desfilar con tacos altos, portando espaldares y tocados. Las coreografías fueron pensadas para lucirlos con gracia. Han ensayado mucho durante varios meses. Con lluvia, con calores imposibles, los bailarines aprendieron a moverse con aparente liviandad para que tanto trabajo, tanta pluma, perla y lentejuela bordadas puedan mostrarse como merecen.
Los trajes de fantasía son los más espectaculares. Llevan hasta 1500 plumas y varios kilos de lentejuelas y mostacillas, bordadas una por una. Alcanzan los 50 kilos de peso. Pero detrás de la belleza hay más belleza. Menos explícita, menos evidente, pero tan importante que si faltase... no sería posible levantar la maravilla del carnaval. Son las bordadoras, los zapateros, las maquilladoras, las costureras. Como hadas madrinas, caminan por la previa entre los bailarines. Van despacio. Aguja y tijera en mano, listas para dar la puntada final que los salva a tiempo, justo antes de salir a ganarse las palmas y los vivas de la gente.
"Cosé, Irma. Cosé", el muchacho con traje de plumas plateadas extiende un brazo, pide y confía. Antes de que acabe de pestañear, Irma habrá reparado el daño. Dicho y hecho. Y se va Irma con sus hilos de plata, a reparar los destinos de sus muchachos.
Se abren los postigos. Vibra la pista. Limpísima, impecable. Toda la ciudad se ha esmerado para recibir a la gente que cada sábado se reúne a los costados de los 500 metros de pista. El Corsódromo tiene capacidad para 38.000 espectadores. Esa noche, 18.000 almas pidieron a gritos y con palmas que apuren la salida.
¡Qué salgan las comparsas! ¡Que empiece la fiesta! Todos a bailar.
Las tres comparsas están listas: Papelitos, del club Juventud Unida; Marí-Marí -ganadora del 2002- del club Central Entrerriano, y Kamarr, del club Centro Sirio Libanés. Cada una con sus escuadras, sus 4 carrozas y sus 150 integrantes: pasistas, bastoneras, reina, comisión de frente, embajadores, tamboreros. Todos trabajaron mucho durante varios meses. A pesar del cansancio con que llegan a la noche de apertura, el ritual del armado les llena la vida. Cuentan que luego de que termina el carnaval les sobreviene un tiempo de melancolía. Ya sin nada que ensayar, el ansia de la víspera habrá acabado. Ya no caerán más serpentinas sobre la pista. El sábado pasará mudo. Sin tambores, sin canciones, sin aplausos. El alma y el Corsódromo quedarán vacíos... Buen momento para empezar de nuevo. Una vez más.
Un tema para inspirarse
Año tras año, el director general de las comparsas concursantes elige un tema que se recrea en las canciones, la vestimenta y la coreografía.
En esta oportunidad, Martín Ayala, director de Papelitos ha elegido De las sombras a la luz , una alegoría sobre la creación del mundo.
Adrián Butteri, director de Marí-Marí, apuesta al desafío de recrear de manera diferente el tema del año anterior Bío-Marí-Marí, eslabón de la nueva era . Cuenta el nacimiento de una nueva conciencia de amor universal.
Mario R. Martínez, director de Kamarr, imaginó un Sahara pasional basado en los relatos de Las mil y una noches y La reina de Saba .
Datos útiles
Cómo llegar
Tomar el Acceso Norte, la ruta nacional 9, el puente Zárate Brazo Largo y la ruta 12 hasta Ceibas. Luego, la 14 hasta llegar. En ómnibus cuesta desde $ 42.
Hoteles
* * * $ 74 y $ 100
La habitación doble. Dos estrellas, $ 70.
Posada $ 55
La habitación doble.
Bungalows $ 50
Para 4 personas.
Campings $ 13
Carpa para 4 personas.
Los precios del carnaval
Entrada general: mayores $ 12.
Menores de 12 años: $ 3.
Ubicaciones. Tribunas centrales: $ 2. Tribunas laterales: sin costo. Sillas: entre 4 y 8 pesos. Palco para 4 personas en terrazas: $ 60 y $ 80. Butacas individuales en terrazas: $ 2. Sector VIP, mesa para 4 personas: $ 60, $ 80, $ 100; según se trate de la fila 3, 2 o 1.

