Hay hoteles donde los animales parecen los mejores anfitriones
Extravagancias y mucha fantasía en alojamientos temáticos
1 minuto de lectura'
SUN CITY, Sudáfrica.- Junto al Parque Nacional Pilanesberg, uno de los rincones más salvajes de Sudáfrica -a 167 km de Johannesburgo- se levanta Sun City, un complejo hotelero que recrea la vida animal de un modo tan artificial como atractivo. Del conjunto de hoteles, The Palace of the Lost City (El Palacio de la Ciudad Perdida) es el más extravagante, lujoso y, sí, exótico.
En medio de la sabana, hogar de rinocerones, leones y elefantes, este cinco estrellas -algunos dicen que tiene seis- es un palacio robado de los cuentos. El mundo animal está presente en los frescos de los techos, en las cúpulas, en las patas de las mesas, sillones, todo pintado y tallado a mano. Más que un hotel es una obra de arte a gran escala. En uno de los patios hay una talla de tamaño real en homenaje a una elefanta.
Sus 338 habitaciones y suites siguen la misma temática, con detalles que se repiten hasta en los jabones, como sucede en Disney, pero en una versión sofisticada. Cada sector es un verdadero escenario: piscinas, lagunas, cascadas artificiales con puentes colgantes y largas escalinatas que por las noches se iluminan con antorchas.
Donde todos los hoteles se conectan está The Valley of the Waves (El Valle de las Olas), un parque acuático con una enorme pileta de olas artificiales, empinados toboganes para probar altas dosis de adrenalina, canales para deslizarse con gomones, y por las noches, el punto de encuentro está en los casinos y los espectáculos, estilo Las Vegas.
En América del Norte, frente a Nassau, la capital de Bahamas, una pequeña isla, llamada Paradise Island depara mucho más que sol, playas y diversión, porque emerge entre el mar esmeralda el hotel Atlantis, que materializa los mitos y misterios de la Ciudad Perdida de la Atlántida.
Paraíso acuático
Se trata de una obra colosal sobre la playa, cuya inversión, de 850 millones de dólares, permitió construir el acuario más grande del mundo, en el que habitan más de 50 mil animales con una variedad de 200 especies y un suntuoso resort temático de categoría cinco estrellas, que acomoda a 2300 huéspedes y dispone de 38 restaurantes, bares, salones y un megacasino.
Rodeado de espesa vegetación, puentes colgantes, cascadas y playas paradisíacas, el Atlantis ocupa el 70 por ciento de la isla, y el agua; como en nuestro planeta, es su principal componente. Las numerosas piscinas contienen en total nada menos que 42 millones de litros de agua salada.
Toda su infraestructura es sorprendente. Para tener una idea, uno de sus principales toboganes de agua es un templo maya erigido en tamaño real, con caídas casi verticales a una altura de 18 metros, y otras que arrastran dentro de una misteriosa construcción y a un túnel vidriado, que conduce por el interior de una piscina llena de tiburones.
Los detalles abundan en los ambientes del hotel: columnas con la textura de un coral; ostras doradas esculpidas en una cúpula; pinturas de caracoles, delfines y caballitos de mar labrados en puertas de bronce. Muchos de sus ventanales tienen vista a los acuarios, como los de algunos de sus restaurantes. El buen gusto y la imaginación son una constante.


