La nueva cara de La Habana, a 500 años de su fundación

Luego de varios años de trabajo, la cúpula del Capitolio luce espléndida
Luego de varios años de trabajo, la cúpula del Capitolio luce espléndida Fuente: EFE
Guido Piotrkowski
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8 de noviembre de 2019  

El 16 de noviembre la capital de Cuba celebra cinco siglos con refacciones de monumentos históricos y una agenda de shows y fiestas en el Malecón

Es medianoche, la ruta está semi desierta y solo se ven unos pocos almendrones -los glamorosos autos antiguos que pueblan las calles cubanas-. "Aquí pueden venir cuantas veces quieran y hacer todas las fotos que quieran", comenta el taxista, un mestizo corpulento, que conduce desde el aeropuerto hacia el centro de la capital cubana, al detenerse en un semáforo frente a la Plaza de la Revolución.

La plaza está muy iluminada, y el busto de Jose Martí, prócer de próceres, se alza blanco, impoluto, gigantesco, en la apacible madrugada habanera. Frente a él, iluminados, se yerguen los edificios donde está la famosa figura esculpida en metal con el rostro del Che Guevara y su frase icónica tallada también en metal: "Hasta la Victoria Siempre". A su lado, otro edificio con la figura de otro prócer de la revolución cubana, Camilo Cienfuegos, y otro enunciado épico: "Vas bien Fidel".

Ya en el barrio Centro Habana, en un local de la Cooperativa de Panaderos, un hombre duerme profundamente con su cabeza calva apoyada sobre el escritorio. Arriba, sobre la pared, cuelga un poster con una imagen de Fidel Castro y el texto "Revolución". A su lado, un retrato de su hermano Raúl Castro. La luz está encendida y la puerta abierta. En la otra cuadra, una nena anda en bicicleta y un nene corretea detrás, a media luz, bien entrada la noche habanera.

La ciudad está a punto de cumplir 500 años este 16 de noviembre, y aunque en su cotidianeidad, en sus construcciones, en su palpitar, todo permanece -casi- como antaño, la capital cubana es la ciudad donde flamean los vientos de cambio en la isla. La llegada de Internet -a paso lento-, el deshielo de las relaciones con Estados Unidos y el recital de los Rolling Stones, son hitos que fueron marcando la transición en esta isla que parece haber quedado anclada en la mitad inicial del siglo pasado, aunque ya ostente trazos de capitalismo incipiente, sobre todo entre los más jóvenes, ávidos de las nuevas tecnologías.

Reformas y celebraciones

La Habana fue fundada por el adelantado Diego Velázquez, y nombrada originalmente como Villa de San Cristóbal de La Habana. Aquella historia sucedió en 1514, pero fue recién el 16 de noviembre de 1519, cuando se ofició la primera misa y el primer cabildo en el lugar que ocupa El Templete -un monumento que justamente recuerda su fundación, ubicado en la plaza de Armas de la Habana Vieja- que se oficializó aquella fecha. La Habana pasó a ser entonces la séptima villa creada por los colonizadores españoles en Cuba.

Hoy, quinientos años después se vienen realizando festejos, eventos, puestas en valor. El programa de celebraciones incluye la terminación de más de veinte obras de carácter social, cultural, educativo, patrimonial y de salud. Se hicieron reformas en el Mercado de Cuatro Caminos, la Estación Central de Ferrocarriles y también en la tradicional heladería Coppelia y el museo del Ferrocarril de Cuba. Se trabajó en el rescate del Castillo de Santo Domingo de Atarés, del Palacio Conde de Jaruco, de la Casa Museo Alejandro Humbolt y se le dará un nuevo emplazamiento al monumento al mayor general Calixto García. Además, se inaugura un monumento a Nelson Mandela.

Pero sin dudas, la obras emblemática, uno de los hitos de la conmemoración es la culminación de la restauración de la cúpula del Capitolio Nacional, -que trepa a más de noventa metros de altura- y la apertura de sus salas.

Diseñado por los arquitectos cubanos Raúl Otero y Eugenio Rayneri Piedra, fue construido a imagen y semejanza del de Washington (otras versiones dicen que se basaron en el Monte Capitolino o Roca Tarpeya de la Roma antigua, donde se hallaba la ciudadela y el templo consagrado a Júpiter), con una longitud de más de doscientos metros y una escalinata monumental adornada con esculturas de bronce realizadas por el artista italiano Angelo Zanelli. La compleja obra de rehabilitación de este precioso edificio inaugurado en 1929 como sede del Congreso y del Senado se inició en 2010.

Los eventos a lo largo y ancho de la ciudad y sus municipios ya comenzaron a principios de mes y se extienden hasta el día del aniversario. Entre los más destacados podemos mencionar el Festival Internacional de la Música Habana + o el Festival Habaneras en la Habana; además de otras presentaciones musicales y exposiciones de artes visuales, enmarcadas alrededor de eventos como Habana Clásica, Noviembre Fotográfico y el Festival Internacional de Música Contemporánea de La Habana.

En la víspera del aniversario, el 15 de noviembre se realizará la Noche Habanera, un evento a lo largo de todo el Malecón, icono indiscutible y tantas veces fotografiado de la capital cubana. Además, en la explanada de la fortaleza de San Salvador de La Punta, se desarrollará una gran fiesta con la actuación de varios artistas.

Y a las 12 de la noche, un espectáculo de fuegos artificiales, precedido por 21 salvas de artillería, que se podrá ver desde todo el Malecón, anunciará el cumpleaños de la ciudad.

Deambular por la ciudad

Más allá de los festejos, en La Habana hay que caminar, perderse por ahí, con tiempo. La Habana es el Museo de la Revolución y la Plaza de la Revolución, iconos fundamentales para comprender la historia local. La Habana se paladea a paso lento y a los lugares se llega preguntando. Nada de Google Maps ni Waze. Acá no hay 4G ni 3G ni 2G. Para entrar en Internet hay que comprar una tarjeta, raspar el código, y acercarse a uno de los puntos donde hay acceso mediante la señal de Wi fi pública, en general ubicados en las plazas principales y las esquinas más transitadas.

El centro histórico, esa joya de la arquitectura colonial caribeña, zigzaguea entre edificios reacondicionados, en vías de, y otros que parecen a punto de desmoronarse. En el Floridita -el bar donde solía beber Ernest Hemingway- y en la Bodeguita del Medio, los turistas beben para la foto y los mojitos salen como pan caliente. Buena excusa para brindar por La Habana, y medio milenio más.

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