Lino Patalano. "No puedo evitar trabajar en la playa"

Alejandro Rapetti
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1 de marzo de 2020  

-¿Cuál es el viaje más exótico que hayas realizado?

-No sólo fue el más exótico, sino también el más largo. Estábamos de gira con Julio Bocca y el Ballet Argentino e hicimos Tokio, Pekín, Bangkok y San Petersburgo. Lo alucinante fue ir pasando por las diferentes culturas, idiomas, costumbres y personas como en una película y observar como competían entre sí, para nuestros asombro, los grandes rascacielos y la impresionante tecnología de Japón con los silenciosos templos y las sagradas ruinas de Bangkok, y los fastuosos palacios imperiales rusos.

-¿Los tres mejores espectáculos que hayas visto de viaje?

-Me deslumbró el Crazy Horse cuando lo vi por primera vez, en París siendo muy joven. Más tarde, ya a finales de los 70, me alucinó la puesta de Aída en las Termas de Caracalla, en Italia. Recuerdo como me impresionaron los elefantes y leones en vivo, a punto tal que no recuerdo quienes eran los cantantes, que además eran excelentes profesionales. Después me rompió la cabeza Sweeney Todd en New York, protagonizado por Angela Lansbury y George Hearn, tanto así que años después la produje en el Maipo

-Si naufragaras solo a una isla desierta, sin señal de celular: ¿qué único objeto te quedarías con vos?

-Podría prescindir de cualquier objeto. Me llevaría a cualquiera de mis perros

-¿Tres ciudades favoritas, sin contar Buenos Aires?

-Roma, New York y Madrid (en ese orden).

-¿Si pudieras visitar a un productor de todos los tiempos, a quien irías a ver y que le preguntarías?

-Sin dudar a Gorlinsky. Fue el productor y representante de Natalia Makarova. Cuando fui a contratarla par que bailase con Julio Bocca me recibió a las 11 de la mañana con un whisky y un habano para discutir las condiciones. Volví a verlo más tarde en el bar del teatro donde Julio y Natalia bailaban esa noche Romero y Julieta (era la despedida de Makarova del Royal Ballet) y él seguía tomando whisky. A la noche, durante el entreacto y después de la función, también lo vi con un whisky en la mano. Y nunca perdió la compostura ni cometió una torpeza. ¡Siempre me quede con las ganas de preguntarle a qué edad se había tomado el primero!

-¿Qué haces con tus perros cuando te vas de viaje?

-Todos mis perros son mastines napolitanos y tienen un equipo de gente que los atiende amorosamente... a cambio de protección, obvio.

-¿Algún viaje en que te hayas puesto de muy mal humor?

-Cuando fuimos a la India con Facundo Cabral. Llegamos y Facundo se enfermó con 40 grados de fiebre. Corríamos el riesgo de que nos dejaran en cuarentena, así que en lugar de ir a visitar a la Madre Teresa, tuvimos que volvernos casi al escape a Los Ángeles. Puedo entonces decir que de un viaje de 48 horas, estuve ahí menos de 24. Imaginate mi humor.

-¿Cuál es el mayor pecado de un turista?

-De eso se bastante. De hecho soy un pecador. No puedo evitar trabajar, aun estando en la playa o en medio de la selva.

-¿Un día de vacaciones perfecto?

-Levantarme, desayunar con un rico café y una copa de champagne. Salir a caminar un rato. Almorzar delicias del lugar, con un buen chardonnay. Dormir una siestita. Despertar a tiempo para ver un lindo atardecer disfrutando de una copa de chardonnay. Luego cenar, continuando con el chardonnay (no mezclo). Actualmente termino yéndome a dormir. Pero antes, cuando el cuerpo aguantaba, salía a romper la noche a cuanto boliche estuviese de moda.

-¿Alguna experiencia que te haya marcado en los aviones?

-Estábamos en vuelo no recuerdo a dónde, con Julio Bocca y Eleonora Cassano. Era de noche y ellos dormían plácidamente (como sólo los bailarines pueden hacerlo), aunque afuera se había desatado una tormenta infernal. En un momento -y juro que no había bebido nada- un rayo atravesó todo el pasillo de la aeronave causando pánico entre los pasajeros, yo incluido. Julio y Eleonora nunca se enteraron hasta que se lo contamos, una vez que despertaron un poco antes de llegar a destino.

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