Los pura sangre le dan identidad al Estado de Kentucky
Haras de lujo para los caballos
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LEXINGTON, Estados Unidos (El Mercurio, de Santiago).- A veces parece que el Estados Unidos de la televisión es un país de ficción. Que el verdadero ciudadano gringo está en lugares desconocidos, lejos de sitios como Nueva York, San Francisco o Miami. Mientras el pequeño avión se acerca a la ciudad de Lexington, en Kentucky, la sensación de estar llegando al Estados Unidos más puro y real atrae. Aquí dentro sólo se ven sombreros texanos, anillos con forma de herradura, mujeres de pesado tonelaje, peinados con laca, dientes de oro. Nada de tatuajes, piercings ni raros peinados modernos.
El paisaje que pasa por la ventanilla es una sinopsis de lo que viene: carreteras anchas, camiones gigantones, plantaciones de tabaco y praderas, interminables y pulcras praderas color verde espeso y salpicadas, cada tanto, con caballos que pueden llegar a costar lo mismo que un tanque de guerra.
Al mirar Kentucky en la revista del avión, uno descubre que ninguna de las ciudades famosas ha querido venir a instalarse por acá. El Estado está situado al oeste de los montes Apalaches, entre los Estados de Illinois, Indiana, Ohio, las dos Virginias, Tennessee y Missouri.
Bienvenido al Estado de los Caballos , dice el cartel oficial que saluda en el aeropuerto de Lexington, y a los pocos minutos la imagen de los pura sangre se hace tan familiar, tan repetida, que a uno le parece normal que se vean potros dibujados hasta en los autos policiales. La industria del caballo mueve 3,1 billones de dólares de la economía local, y el 10 por ciento de la población trabaja en algo relacionado con el tema. Tampoco es necesario que a uno le digan que está en el menos conocido Estados Unidos.
"Ese caballo cuesta 65 millones de dólares", dice el guía del stud Versalles Road, de Lexington, apuntando a la cabeza de un animal que mira con cara de inocente. Su establo es un castillo, en mitad de una pradera mantenida intacta gracias a un ejército de ordenados jardineros y agrónomos. "¡65 millones de dólares!", repiten sorprendidos los visitantes.
Los haras más famosos, y visitados por los turistas, son los de la zona de Lexington llamada Bluegrass, donde el lujo en el tratamiento a los pura sangre haría llorar de emoción a un miembro de la sociedad protectora de animales: sauna, masajes, jacuzzi, sábanas limpias, visitas al oculista, procreación controlada, cementerios con flores frescas.
Los caballos más apetecidos (y caros) no son los que ganan grandes clásicos, sino los padres de los triunfadores. Esos probados sementales pueden procrear otro campeón, y sus dueños cobran hasta 250 mil dólares por cruzar al semental con una yegua con los papeles en regla. En varios stud importantes, como en Ashford Stud, hay un lujoso departamento para que los dueños beban un vaso de bourbon mientras los pura sangre se cruzan.
A la antigua
Niki Heichelbech nació hace 24 años en Lexington. "Es la ciudad más importante del Estado, donde están las grandes oficinas, la Universidad y donde se toman las decisiones clave", dice ella, y le da una pitada a su Camel Light. Las oficinas de Camel también están en Lexington. Todos los cigarros de la Philip Morris se hacen con tabaco de Kentucky. Niki es una rubia de ojos claros, falda larga y un novio de hace seis años. Fuma como muchos. Kentucky es un gran productor de tabaco y también de bourbon (una especie de whisky americano) del mundo.
Para muchos pobladores, Niki representa a la mujer ideal: fuma tabaco, bebe bourbon y va a los caballos, pero al mismo tiempo no gusta de las fiestas, tiene una vida sentimental conservadora, cocina y muy rara vez se acuesta tarde. Todo un resumen de Kentucky, el Estado donde la población blanca llega al 92 por ciento y los pocos latinos están ocupados en tareas agrícolas lejanas a las urbes.
Uno de los aspectos distintivos de los estadounidenses es transformar todo en un gran show. Y los turistas parecen agradecer aquello. "Señoras y señores, con usteeeedes...", dice la animadora con entusiasmo contagioso a la veintena de turistas, en su mayoría ancianos vestidos con colores claros que alistan sus cámaras fotográficas, "... el graaaan Ciiiiiiigaaaar". El que viene es el propio Cigar, de la mano de su cuidadora, pero antes de que aparezca en vivo hay unos estratégicos televisores que pasan, en un minuto, las mejores arremetidas del caballo en sus diez triunfos más destacados.
Lleva varios años retirado y su actual vida, viejo y sin suficiente energía para ser semental, se reduce a tener tres apariciones diarias en el show llamado Hall de Campeones, en el Kentucky Horse Park.
"Cada temporada de remate se venden más de dos mil caballos", se le explica al visitante. Los caballos son presentados delante del martillero, pero antes uno los puede ver en la zona de paseo y comprobar si tienen las patas chuecas o están maquillados, y si quieres les haces una radiografía completa y le miden el corazón y es todo muy serio", dice un improvisado experto.
Autos famosos, béisbol y carruajes
- Museo Corvette. El legendario y ultradeportivo auto Corvette se fabrica en Kentucky y hay un museo nacional para explicar la historia. www.corvettemuseum.com
- Museo Louisville Slugger. Los slugger son los más famosos bates de béisbol del mundo y se fabrican acá. www.sluggergifts.com
- Museo Kentucky Horse Park. Una completa historia del caballo, con una sorprendente colección de carruajes y caballos embalsamados. www.kyhorsepark.com


